En Ducati empiezan a tomar forma los primeros movimientos estratégicos de cara al futuro de su proyecto en MotoGP, y uno de los nombres que inevitablemente centra cualquier debate interno es el de Marc Márquez. El piloto de Cervera, referencia absoluta de la parrilla y pieza de enorme impacto en el equipo italiano, se sitúa en el centro de una decisión que trasciende lo puramente competitivo.
Dentro de Borgo Panigale existe plena conciencia del valor que representa Márquez, pero también de los condicionantes que rodean esta etapa de su carrera. La edad, el historial de lesiones y la exigencia física de la categoría introducen variables que Ducati no puede ignorar en su planificación a medio plazo y acaban afectando a la cofianza depositada en Marc.
Renovación bajo una lógica de control de riesgos
Según distintas lecturas procedentes del entorno del paddock, la directriz interna sería la de avanzar hacia renovaciones a corto plazo. La idea de ampliar el vínculo únicamente por una temporada respondería a una política de prudencia absoluta. No se trata de una cuestión de confianza deportiva, sino de gestión de riesgos por el estado físico de Márquez.

En MotoGP, donde la capacidad física resulta determinante y cualquier caída puede alterar por completo una temporada, la estabilidad contractual se analiza con un enfoque mucho más quirúrgico. Es por esto que Ducati busca mantener flexibilidad sin comprometer el equilibrio de su estructura futura.
El papel de Gigi Dall’Igna en la operación
La figura de Gigi Dall’Igna adquiere un peso central en este escenario. Como máximo responsable técnico y uno de los arquitectos del dominio reciente de Ducati, su rol en la configuración de la alineación de pilotos resulta decisivo. La estrategia de renovaciones año a año encajaría en esa filosofía de control progresivo. El historial reciente de Márquez, marcado por episodios físicos complicados y una trayectoria inevitablemente ligada al riesgo sobre el asfalto, refuerza esta lógica conservadora. Ducati pretende evitar compromisos largos que puedan verse condicionados por factores ajenos al rendimiento puro.
Desde una perspectiva estrictamente deportiva, el talento del piloto español permanece fuera de discusión. Sin embargo, la élite del motociclismo moderno obliga a equilibrar rendimiento inmediato con la sostenibilidad del proyecto. Así pues, Gigi Dall’Igna deberá ser capaz de convencer a Marc de aceptar una serie de renovaciones año a año o a Ducati de que con esta fórmula el de Cervera no va a seguir.