La situación de Ansu Fati en el Barcelona se complica cada vez más. El joven delantero, que en su día fue señalado como el gran heredero del número 10 tras la marcha de Lionel Messi, parece no tener cabida en los planes de Hansi Flick. El técnico alemán ya le ha comunicado personalmente que sus opciones de jugar esta temporada son mínimas, pero a pesar de ello, Ansu sigue decidido a quedarse y luchar por un puesto en el equipo.
La competencia en la delantera del Barça es feroz. Con jugadores como Robert Lewandowski, Ferran Torres, Lamine Yamal y Raphinha en un estado de forma excepcional, las oportunidades para Ansu Fati han sido escasas y, cuando ha tenido minutos, no ha logrado demostrar el nivel que se espera de él. Aun así, el canterano no pierde la esperanza y está convencido de que puede revertir su situación.
Sin embargo, la postura de Hansi Flick es clara. El alemán no está dispuesto a regalar minutos y considera que Ansu no está a la altura de lo que exige su esquema. Según se comenta en el entorno del equipo, el entrenador habría sido contundente con el jugador en una conversación privada, dejando claro que, salvo un cambio radical en su rendimiento, será muy difícil que tenga un papel relevante en el equipo.

Por otro lado, en las oficinas del club, esta situación tampoco pasa desapercibida. Joan Laporta y su equipo directivo ven en Ansu Fati una de las fichas más altas de la plantilla, lo que supone una carga económica significativa para un jugador que no está aportando en el campo. En el mercado de verano pasado, el Barça exploró la posibilidad de una cesión o traspaso, pero el jugador siempre rechazó cualquier opción de salida.
A pesar de los rumores de interés por parte de equipos como el Tottenham o el Brighton, Ansu se mantuvo firme en su decisión de seguir en el club que lo vio crecer. Para él, abandonar el Barcelona sería renunciar a un sueño, y está dispuesto a pelear hasta el final, aunque eso signifique pasar gran parte de la temporada en el banquillo.
Con este panorama, la situación de Ansu Fati se perfila como uno de los puntos conflictivos en el vestuario. Mientras el club espera que recapacite y valore otras opciones para su futuro, el jugador se aferra a su deseo de triunfar en el Barça. La pelota está en su tejado, pero el tiempo corre en su contra, y el margen para convencer a Flick se va reduciendo con cada jornada.