Con el cierre del mercado de fichajes, el FC Barcelona ha dado por cerrada su plantilla para la temporada. Los refuerzos de Dani Olmo y Pau Víctor han llegado para aportar frescura, mientras que varias salidas han aligerado la nómina del club. Sin embargo, en los últimos días del mercado, algunos nombres sonaron con fuerza como posibles bajas, pero finalmente se han quedado en el equipo. La razón no ha sido otra que la falta de opciones en el banquillo de Hansi Flick, quien ahora enfrenta el reto de motivar a jugadores que, en muchos casos, preferían haber tomado otros caminos.
Uno de los nombres que estuvo en la rampa de salida es Eric García. El central catalán, tras su exitosa cesión al Girona la pasada temporada, veía con buenos ojos la posibilidad de regresar. En Montilivi, Eric se había convertido en el líder de la defensa, un papel que le permitió mostrar su mejor versión. Sin embargo, con Flick al mando del Barça, su situación es muy distinta. Eric ha caído en el orden de preferencias del técnico alemán, con jóvenes talentos como Cubarsí y el experimentado Iñigo Martínez por delante. El Girona le ofrecía continuidad y protagonismo, algo que parece menos probable en el Barça actual. Pero la decisión final no ha estado en sus manos. Flick, consciente de que cuenta con una plantilla corta, decidió retenerlo, obligando a Eric a luchar por un puesto que, en principio, parece complicado de alcanzar.

Ansu Fati ha vivido una situación similar. El joven extremo ha sido objeto de numerosas ofertas a lo largo del verano, con varios clubes europeos interesados en contar con su talento. Ansu sabe que su camino no será fácil bajo las órdenes de Flick. La competencia es feroz y, tras las llegadas de Dani Olmo y la explosión de Lamine Yamal, su espacio en el once inicial se ha reducido significativamente. Sin embargo, Flick, consciente de que la temporada es larga y que cualquier contratiempo puede trastocar sus planes, prefirió no dejar salir a Ansu. De este modo, el canterano deberá asumir el reto de pelear por minutos en un equipo que busca volver a la élite del fútbol europeo.
En medio de este panorama, la voz de Robert Lewandowski se ha hecho escuchar en el vestuario. El delantero polaco, líder indiscutible en el ataque, ha lanzado un aviso claro a todos sus compañeros. Hay que dar el 100%. Lewandowski sabe que el éxito del Barça esta temporada dependerá en gran medida del compromiso y la actitud de todos, especialmente de aquellos que han permanecido en el club a regañadientes. No hay margen para la duda ni para el desánimo; la misión es clara: luchar por cada título posible.
Flick, consciente de esta situación, tiene un desafío complicado por delante: integrar a estos jugadores, darles un papel relevante y, sobre todo, mantener la cohesión de un vestuario donde no todos querían estar. Para el Barça, es ahora o nunca.