Cuando el pasado lunes Arthur Fils necesitó salvar dos puntos de partido en contra y casi dos horas y media de partido para poder derrotar a su compatriota Atmane en primera ronda, poca gente lo colocaba como uno de los favoritos para llevarse el Barcelona Open Banc Sabadell. Sin embargo, el joven tenista de 21 años ha demostrado que es un jugador especial. El francés ha crecido de forma progresiva durante la semana hasta dibujar una final consagratoria contra un tenista mucho más veterano como es Rublev.
Fils, número 30 del mundo, no ha titubeado y se ha acabado convirtiendo en el nuevo rey de Barcelona, resolviendo la final en dos sets, el segundo de ellos en el tie-break (6-2 / 6-7). Una victoria que demuestra el gran futuro que tiene el galo, destinado a ser uno de los mejores jugadores del circuito en los próximos años. Una grave lesión en la zona lumbar durante el pasado Roland Garros lo tuvo durante meses fuera de combate, temiendo incluso por su carrera, pero este año está demostrando que todo eso es cosa del pasado. Barcelona puede ser un punto de inflexión de cara a esta gira de tierra batida, que progresará la semana que viene en Madrid, también sin Alcaraz.
Fils empieza mandando
Bajo una luz dorada que iluminaba la pista central del Reial Club de Tenis Barcelona en una tarde primaveral inmejorable, la gran final de esta 73ª edición del Barcelona Open Banc Sabadell levantaba mucha expectación. Nadie esperaba a estos dos finalistas a principios de semana, pero tanto Arthur Fils como Andrey Rublev se han ganado el derecho a estar ahí a base de méritos propios. El francés ha sido la gran sorpresa del torneo, mientras que el ruso se ha mantenido siempre muy sólido, haciendo valer su experiencia en esta pista, donde debutó ya hace 11 años.
Así pues, la final se presentaba como un contraste evidente entre la frescura y el atrevimiento de Fils contra el oficio y la constancia de Rublev, que jugaba en casa, donde entrena normalmente. Dar un favorito era complicado y se ha notado desde el primer punto: intensidad en todos lados de la pista con un ritmo de pelota frenético. El primero que ha cedido su servicio ha sido Fils, en el primer juego de la final. El francés ha empezado más nervioso, pero no ha tardado en enchufarse. Por su contra, Rublev se ha ido apagando, sin poder mostrar su tenis explosivo.
Fils tiembla por momentos
El resultado de esto ha sido un primer set dominado por completo por Fils. En poco más de 40 minutos, la primera manga se ha resuelto con un 6-2. Quien llevaba el ritmo del enfrentamiento era el joven tenista galo, que mandaba desde el fondo de la pista, mientras que Rublev sufría tanto desde el servicio como restando. El ruso es un tenista de sangre caliente, que siempre reacciona cuando las cosas no le van bien. Y en la mayoría de las ocasiones, esto le acaba jugando en contra. Hoy, sin embargo, ha sabido mantener más la calma, al menos durante gran parte de la final.
Esta era la mejor noticia para un Rublev que ha encarado la segunda manga sin margen de error. Sabía que solo así y subiendo el nivel podía igualar la final. El segundo set ha sido una montaña rusa de emociones en la que ninguno de los dos tenistas era capaz de imponer su juego. El número 15 del mundo ha estado contra las cuerdas, pero Fils ha temblado cuando tenía que cerrar la final. Rematar un título siempre es una tarea complicada, más aún en un escenario tan imponente como la pista Rafa Nadal, hoy llena a rebosar con algunos espectadores de lujo como Jules Koundé, Marcus Rashford o Dani Olmo. Aquí se ha notado la falta de experiencia por parte del francés. Así, después de un par de juegos eternos, y con Rublev desaprovechando la oportunidad de igualar el partido desde el servicio en el último juego del segundo set, la final ha terminado en el tie-break.
Rublev cortocircuita
En esta instancia, sin embargo, toda la calma que ha tenido Rublev durante la final ha desaparecido. Fils se ha ido imponiendo y el ruso ha perdido toda la serenidad, estampando la raqueta en el suelo y chutando una pelota después de enviarla fuera. La bestia ha acabado explotando en el momento de más tensión. El Rublev de siempre ha acabado apareciendo y el francés se ha convertido en el nuevo rey de Barcelona, adjudicándose el tie-break por un claro 7-2.
