Una vez sabemos que el FC Barcelona no realizará ningún movimiento de última hora y que la plantilla de Hansi Flick se quedará tal y como está para este inicio de temporada, podemos decir que la noticia más sonada de este verano en el Barça no ha sido el fichaje de Dani Olmo, sino el no fichaje de Nico Williams. Ya desde antes de la Eurocopa los rumores acerca de su llegada a Barcelona no dejaban de sonar, mientras que el jugador infló aun más el globo cada vez que no se pronunciaba sobre su futuro. Sin embargo, la historia no tuvo final feliz para los azulgrana.
Cuentan unos que los responsables del Athletic Club exigió el pago total de la cláusula de rescisión que ascendía a 58 millones de euros, algo que el Barça era incapaz de asumir. Mientras que otras versiones giran en torno al jugador y a las dudas que tenia sobre si podría ser inscrito en LaLiga desde el primer día. El crack había aceptado la propuesta culé, pero exigía poder jugar desde el primer día. Una garantía que en la que el club catalán tenía dificultades. Sea como sea, no tardamos en ver los primeros vídeos de Nico confirmando que se quedaba en Bilbao.

No habrá planes B, las puertas del Barça siguen abiertas para Nico Williams
Desde el Barça le habrían dicho que el tren solo pasa una vez. Y nos consta que quedaron bastante molestos con los vídeos de Nico. No gustó que el jugador se prestara a participar en unos documentos que solo buscaban mofarse del Barça. Y menos teniendo en cuenta que, según aseguran desde la entidad, el extremo todavía no había rechazado la oferta del Barça.

No obstante, las puertas para Nico no están cerradas del todo. Willams, con quien se ha recuperado parte de la buena relación, se mantiene como opción de futuro. Es por eso que Joan Laporta y Hansi Flick han decidido avanzar en esta temporada con lo que hay, mejorar la situación en la mayor medida y empezar a sondear el mercado y las posibilidades de fichar a Nico a partir de enero con las vistas puestas en la próxima temporada. No quieren precipitarse y tirar dinero con planes B como ocurrió con Oriol Romeu cuando no había dinero para un pivote defensivo el pasado verano o como han estado a punto de hacer con Federico Chiesa, un jugador que, en realidad, no convencía a nadie en el club.