Fernando Alonso ha llegado al límite con Aston Martin. Según trasladan fuentes cercanas al entorno del piloto, el asturiano mantuvo una reunión especialmente tensa con Lawrence Stroll y los responsables del proyecto de Honda, en la que reprochó todas las promesas que no se han cumplido. Alonso ya no quiere nuevas fechas ni discursos sobre supuestas mejoras mientras continúa pilotando el peor coche de la parrilla.
El español esperaba que el cambio de reglamento, la llegada de Honda y la incorporación de Adrian Newey permitieran competir por victorias. La realidad ha sido completamente distinta. El AMR26 arrastra problemas en casi todos los aspectos que hacen que un coche sea rápido, o no. Después de meses escuchando que las soluciones llegarían pronto, Alonso considera que el equipo ha perdido toda credibilidad y no quiere más promesas.
Alonso ya no quiere escuchar nuevas promesas
Durante la reunión, el piloto habría exigido explicaciones concretas y un calendario realista. Aston Martin insiste en que el gran salto llegará después del verano, cuando aparezcan las primeras evoluciones profundas del coche. Honda también trabaja para mejorar una unidad de potencia que ha comenzado claramente por detrás de Mercedes, Ferrari y Red Bull.

Alonso, sin embargo, ya no se conforma con objetivos a medio plazo. Está cansado de competir en las últimas posiciones, quedar eliminado en la Q1 y tener que explicar cada fin de semana por qué el monoplaza no responde. En Barcelona llegó a salir último, una imagen que terminó de aumentar su frustración y que considera incompatible con todo lo que le prometieron al renovar.
Su continuidad después de 2026 está en peligro
El contrato del bicampeón termina al final de esta temporada y todavía no ha decidido si continuará en la Fórmula 1. Aston Martin quiere mantenerlo para 2027, pero Alonso necesita hechos antes de comprometerse. Si las mejoras de verano no cambian radicalmente la situación, su salida ganará fuerza y ni siquiera se descarta una retirada definitiva.
Alonso, en la reunión, mostró su hartazgo y perdió los papeles. Se ha mostrado agotado por tener que justificar los problemas del equipo y ha señalado directamente al motor, la energía, la transmisión y el chasis. Ya no se cree las promesas de Stroll ni de Honda. Ahora exige resultados porque está harto de continuar haciendo el ridículo con un proyecto que debía llevarlo otra vez a la cima.