La tensión dentro de la Fórmula 1 empieza a escalar y ya no se limita a los despachos. Dos de sus grandes referentes, Fernando Alonso y Max Verstappen, han dado un paso al frente para presionar directamente a la organización ante lo que consideran un modelo que no está funcionando y que en el GP se demostró como peligroso para la integridad de los pilotos, como se vio en el accidente de Bearman.
Ambos pilotos coinciden en un diagnóstico claro y es que la actual normativa no les convence en absoluto. Consideran que el espectáculo ha perdido mucho y que las carreras se han vuelto previsibles y basadas en lo que digan las cargas de batería, algo que, en su opinión, perjudica tanto a los pilotos como al propio campeonato, al que ya poco le queda de la emoción de la F1 de verdad.
Una amenaza que sacude el paddock
De este modo, Alonso y Verstappen han pactado una medida de presión contundente y que pasaría por dejar la Fórmula 1 si no se producen cambios importantes en la normativa técnica. No se trata de una declaración aislada, sino de una postura compartida que ya empieza a trasladarse públicamente.
Y es que desde las primeras carreras de la temporada, ambos han dejado caer su descontento. En el Gran Premio de Japón, sus declaraciones fueron especialmente reveladoras, calificando la situación actual como “aburrida” y poniendo en duda su continuidad si no hay una reacción por parte de la organización que mejore lo que puedan hacer en pista. Y es que Alonso, por ejemplo, está muy en desacuerdo con que se adelante en las rectas y no después de arriesgar en curvas.
Un pulso directo a la normativa
La realidad es que esta medida presión apunta directamente al corazón del campeonato, como lo es la regulación técnica. Los dos pilotos consideran que es necesario un cambio profundo que devuelva la competitividad y la emoción a las carreras. Además, el hecho de que dos figuras de este nivel adopten una postura común aumenta el impacto del mensaje. Así pues, la Fórmula 1 se enfrenta a un escenario incómodo, en el que deberá decidir si mantiene su hoja de ruta o introduce modificaciones para evitar una crisis mayor.
El aviso está sobre la mesa. Y la realidad dice que Alonso y Verstappen no descartan tomar decisiones drásticas si no ven una evolución clara. Y en un campeonato donde las figuras son clave para el espectáculo, su posible salida supondría un golpe difícil de asumir para la Fórmula 1.
