La tensión entre Fernando Alonso y el fabricante japonés Honda vuelve a ser tema de conversación dentro del paddock. El piloto asturiano empieza a sospechar que los problemas que está viviendo con el motor de su equipo no son solo una cuestión técnica sino que va mucho más allá y trasciendo lo deportivo.

La temporada comenzó de forma muy complicada para el español. En el Gran Premio de Australia, la primera carrera del campeonato, el monoplaza no pudo completar la prueba debido a problemas mecánicos. Aquella actuación encendió las alarmas dentro de Aston Martin, que esperaba empezar el año con un nivel mucho más competitivo del que se ha mostrado hasta ahora.

El fantasma de la etapa de McLaren Honda

Dentro del entorno de Alonso hay una sensación difícil de ignorar porque el pasado podría estar influyendo en el presente. La relación entre el piloto y Honda quedó muy marcada por lo sucedido durante la etapa en McLaren a mediados de la década pasada.

Fernando Alonso pensativo / Foto: Europa Press
Fernando Alonso pensativo / Foto: Europa Press

En 2015, en pleno dominio de Mercedes en la categoría, el proyecto McLaren-Honda atravesó uno de los periodos más difíciles de la Fórmula 1 moderna. Los fallos constantes del motor provocaron abandonos y resultados muy por debajo de lo esperado. La frustración del piloto quedó reflejada en un momento que dio la vuelta al mundo: durante una carrera, Alonso calificó el rendimiento del motor como “digno de GP2”, una frase que quedó grabada en la memoria del fabricante japonés.

Sospechas dentro del entorno del piloto

Más de una década después, Alonso teme que aquel episodio todavía tenga consecuencias. El piloto considera que en Honda no olvidan fácilmente aquel comentario que dañó la imagen de la marca en todo el mundo. Por eso, en su entorno empiezan a surgir sospechas de que el apoyo técnico que recibe actualmente podría no ser el mismo que el que reciben otros proyectos dentro del fabricante.

El asturiano no tiene pruebas directas de que exista un sabotaje, pero sí la sensación de que Honda no está especialmente motivada para convertir su monoplaza en un coche ganador. Mientras tanto, en Aston Martin confían en que el trabajo de desarrollo permita dar un salto de rendimiento a lo largo de la temporada. El objetivo pasa por solucionar los problemas del motor y devolver al equipo a la lucha por las posiciones delanteras antes de que el campeonato avance demasiado.