Fermín López se ha convertido, por méritos propios, en uno de los grandes nombres del Barça esta temporada. Su crecimiento ha sido constante, su impacto decisivo y sus números ya no dejan lugar a dudas, con 10 goles y 10 asistencias en el curso lo sitúan entre los centrocampistas más productivos del fútbol europeo. A sus 22 años, el canterano ha pasado de ser una promesa a un futbolista consagrado en la élite.

Hansi Flick lo tiene claro. Para el técnico alemán, Fermín es intocable. Valora su intensidad, su llegada desde segunda línea, su capacidad para romper partidos y, sobre todo, su mentalidad competitiva. En un Barça que ha sufrido por falta de gol desde el centro del campo, Fermín se ha convertido en una pieza estructural del proyecto. Flick lo considera un jugador diferencial, de los que sostienen al equipo incluso en los momentos más complejos.

Fermín, un activo deportivo y económico de primer nivel

El problema para el Barça no es deportivo, sino económico. La realidad financiera del club sigue siendo extremadamente delicada y obliga a la dirección deportiva a contemplar escenarios que, en condiciones normales, serían impensables. Fermín, precisamente por su rendimiento, su edad y su salario aún contenido, se ha convertido en uno de los activos más valiosos dentro del mercado.

Fermín López Barça
Fermín López Barça

En los despachos del club ya asumen que, si llega una oferta cercana a los 80 millones de euros, será prácticamente imposible rechazarla. No porque quieran desprenderse del jugador, sino porque una operación de ese calibre permitiría equilibrar cuentas. El interés no deja de crecer. Varios grandes de la Premier League ya han preguntado por su situación. Su perfil encaja a la perfección en ligas de alta intensidad, y su progresión invita a pensar que todavía no ha alcanzado su techo competitivo.

Flick lo quiere, el Barça lo necesita vender

Aquí está el gran dilema. Flick quiere construir su Barça alrededor de jugadores como Fermín. Sin embargo, la economía manda y en el club reconocen que vender a Fermín por 80 millones cambiaría por completo el escenario financiero del próximo verano y los demás años venideros. Deportivamente, perder a Fermín sería un golpe duro. Económicamente, podría ser una tabla de salvación. Por eso, aunque hoy sea intocable para el entrenador, comienza a parece inevitable la opción de vender a Fermín.

El Barça no quiere venderlo, pero sabe que el fútbol moderno no siempre permite elegir. Fermín es el mejor, Flick lo sabe y precisamente por eso, su salida, si llega la oferta adecuada, puede acabar siendo una decisión tan dolorosa como necesaria.