En su última reunión con la cúpula del Real Madrid, Jürgen Klopp fue directo al núcleo del proyecto a la hora de estipular las líneas rojas. El técnico alemán, que suena con fuerza para asumir el banquillo en sustitución de Arbeloa, habría trasladado una exigencia muy clara de cara al verano, porque quiere la salida de Jude Bellingham y de Dani Carvajal como condición para construir el equipo bajo su control absoluto del vestuario, algo que con el inglés y el español no podría hacer.
Klopp entiende que, si aterriza en el Santiago Bernabéu, necesita margen total para implantar su idea sin resistencias por parte de los jugadores. En su análisis, la presencia de determinados pesos pesados podría generar fricciones en la gestión diaria del equipo. No se trata de rendimiento deportivo, sino de una serie de jerarquías viciadas que no le permitiría actuar como quiere.
Bellingham y Carvajal, en el foco
El caso de Bellingham sorprende por su peso en el equipo. El inglés es uno de los referentes del proyecto, pero Klopp considera que su influencia puede condicionar la dinámica colectiva si no se alinea completamente con el método que quiere implantar. El germano quiere que sus centrocampistas corran y trabajen mucho, algo que no ve hacienda a Jude Bellingham.
En cuanto a Carvajal, capitán y símbolo del vestuario, el argumento es similar aunque desde otro ángulo. Klopp busca renovar determinadas liderazgos y entiende que algunos referentes históricos pueden dificultar esa transición. Su planteamiento es que prefiere iniciar un ciclo nuevo sin voces que puedan cuestionar o matizar su dirección.
150 millones de para reconstruir el equipo
La petición incluye una estimación económica. El club podría ingresar en torno a 150 millones de euros por ambas salidas, una cifra que serviría para financiar fichajes acordes a la idea de juego del técnico alemán. Klopp quiere moldear la plantilla a su gusto y eso implicará movimientos en verano. El mensaje transmitido en la reunión fue inequívoco. No está dispuesto a aceptar notas disonantes en el vestuario ni a negociar concesiones a los jugadores, eso ya se ha acabado. Si Klopp asume el cargo, quiere control total desde el primer día.
Ahora la decisión recae en la dirección del Real Madrid. Acceder a una petición de ese calibre implicaría abrir un nuevo ciclo deportivo con un coste muy elevado, ya que implica dejar salir a dos referentes. La apuesta por Klopp, en ese escenario, no sería solo un cambio de entrenador, sino una transformación profunda del proyecto.
