Ducati no atraviesa su mejor momento y dentro del equipo ya empiezan a buscar explicaciones a este comienzo de temporada en el que Aprilia les está pasando la mano por la cara. La Desmosedici no está rindiendo como se esperaba y, más allá de la moto, las miradas apuntan directamente a sus dos grandes pilotos, Marc Márquez y Pecco Bagnaia.
La sensación dentro del equipo italiano es clara. En Borgo Panigale consideran que ninguno de los dos está compitiendo a su máximo nivel, y eso está condicionando el rendimiento global en pista. No es solo una cuestión técnica, detrás hay algo que hace que la moto no se exprima al 100%.
Ducati cree que el problema no es solo la moto
La realidad es que en Ducati no ven a Márquez ni a Bagnaia en su mejor versión. Ambos han mostrado altibajos y no han conseguido esa regularidad que suele marcar la diferencia en una temporada de MotoGP. Algo que sí que está pasando con un Bezzecchi absolutamente intratable hasta ahora.

De este modo, la lectura dentro del box es que la Desmosedici no está siendo pilotada al límite. Y si la moto no se exprime al máximo, es imposible alcanzar la velocidad y el rendimiento esperados. El equipo entiende que la moto tiene margen, pero considera que no se está aprovechando del todo. Esto ha generado cierta inquietud interna, especialmente porque se trata de dos pilotos llamados a liderar el proyecto.
Lo dos referentes del equipo por debajo de lo esperado
La realidad es que tanto Márquez como Bagnaia tienen el talento y la experiencia suficientes para marcar diferencias. Por eso, el hecho de que no estén dominando ni imponiendo su ritmo genera dudas en Italia. En Ducati creen que el problema no es de capacidad, sino de rendimiento por problemas físicos o de confianza. No están encontrando su mejor versión en pista y eso está afectando directamente al comportamiento de la moto.
Además, cuando los pilotos no transmiten confianza total, también se complica el trabajo de desarrollo y ajustes, algo clave en MotoGP. Así pues, el foco se desplaza. Ducati no solo mira a la Desmosedici, también a quienes deben llevarla al límite. Y el mensaje interno es claro: esperan más de Márquez y de Bagnaia para volver a competir donde creen que deben estar.