El mercado de MotoGP sigue dejando movimientos que explican mucho más de lo que parece a simple vista. La salida de Álex Márquez hacia KTM no fue una decisión repentina ni fruto de una única variable. Antes de que el cambio de colores se hiciera realidad, Ducati intentó retenerlo con una propuesta de enorme peso dentro del paddock.

La fábrica de Borgo Panigale puso sobre la mesa un plan diseñado específicamente para convencer al menor de los Márquez. No se trataba de una renovación convencional, sino de una oferta estructural que buscaba garantizarle un estatus privilegiado sin necesidad de integrarlo formalmente en el equipo oficial.

Ducati ofrecía un trato de piloto oficial

La propuesta incluía elementos muy poco habituales. Ducati ofreció a Álex Márquez la posibilidad de competir indefinidamente con una moto de especificación oficial dentro de Gresini. En términos prácticos, eso suponía acceso prioritario a material de primer nivel y una continuidad técnica garantizada dentro de la órbita directa de la marca italiana. El aspecto más relevante era el paquete de actualizaciones. La idea era que Álex recibiera evoluciones de la moto en una línea muy similar a la de Marc Márquez, algo que en la jerarquía habitual de MotoGP representa un privilegio reservado a unos pocos. Ducati buscaba blindarlo como una pieza clave del ecosistema técnico.

Alex Marquez GP Portugal EFE

El planteamiento dibujaba una figura intermedia ya que no sería piloto del equipo oficial, pero su trato y recursos se aproximarían notablemente a ese rango. Una posición de enorme comodidad competitiva y con garantías mecánicas que pocos pilotos pueden aspirar a consolidar dentro de una fábrica dominante.

KTM, el factor decisivo

Sin embargo, la oferta no terminó de convencer a Álex Márquez. El núcleo del desacuerdo no residía en la calidad del material ni en las condiciones deportivas, sino en la proyección personal y deportiva del piloto. Permanecer siempre en Gresini, aun con estatus reforzado, no encajaba plenamente en sus aspiraciones. El salto a KTM representa algo distinto. Un proyecto donde asumir un rol central, construir una identidad propia y escapar definitivamente de la comparación permanente con su hermano. 

Para Ducati, la operación frustrada deja un matiz significativo. Y es que la marca italiana estaba dispuesta a equiparar su apuesta por Álex Márquez con un trato extraordinariamente ambicioso, cercano incluso a la dimensión contractual y técnica de Marc Márquez. Así pues, el desenlace no fue una simple salida de equipo. Fue el resultado de una negociación profunda donde Ducati intentó retener talento estratégico y donde Álex Márquez optó por un cambio de escenario que prioriza liderazgo, independencia y nuevo proyecto competitivo.