Después de la última llamada con Mateu Alemany, Deco asume que ahora cuesta 20 millones más

Deco ya sabía que fichar a Julián Álvarez sería una de las operaciones más difíciles del verano, pero el Mundial ha complicado todavía más el escenario. El delantero argentino llegó hasta la final con su selección, mantuvo su condición de estrella internacional y reforzó la posición negociadora del Atlético. En el Barça empiezan a asumir que los 100 millones de euros ofrecidos inicialmente ya no bastarán.

La primera propuesta azulgrana fue enviada al Atlético a través de Mateu Alemany, máximo responsable deportivo rojiblanco, y alcanzaba los 100 millones de euros. El club madrileño la rechazó y mantiene públicamente que Julián no está en venta. Después del Mundial, Deco entiende que cualquier intento serio deberá acercarse a una cifra superior, alrededor de los 120 millones.

El Mundial cambia la negociación

El torneo ha jugado a favor del Atlético. Julián disputó la final con Argentina y volvió a demostrar que puede asumir responsabilidades en el máximo escenario. De este modo, una vez acabado el Mundial, el nueve de Argentina ha acabado con un valor de 120 millones de euros, un aumento de 20 'kilos' que no gustará nada en el conjunto culé. Y es que para el Barça, lo importante es que el precio ha aumentado.

Julián Álvarez Atlético de Madrid / Foto: Europa Press
Julián Álvarez Atlético de Madrid / Foto: Europa Press

Eso obliga a Deco a replantear la estrategia. El Barça confiaba en que la voluntad del futbolista ayudara a reducir la distancia con el Atlético, especialmente después de que Julián reconociera que considera positivo un traspaso. Sin embargo, el club rojiblanco tiene contrato hasta 2030, una cláusula de 500 millones y ninguna necesidad de vender.

Deco necesita que Julián vuelva a presionar

La última conversación con Mateu Alemany no cambia la postura del Atlético, ya que no existe intención de negociar en las condiciones actuales. Por eso el Barça necesita que Julián dé otro paso y deje claro que quiere salir. Sin esa presión, elevar la oferta de 100 a 120 millones podría no ser suficiente para abrir una negociación formal.

El problema para Deco es el tiempo. La oferta inicial tiene fecha límite y el Barça necesita cerrar su planificación ofensiva. Julián sigue siendo el objetivo número uno de Hansi Flick, pero cada semana que pasa encarece y complica la operación. El Mundial debía ser una oportunidad para convencer al delantero y ha terminado reforzando también al vendedor. En Barcelona ya asumen que el punto de partida ha cambiado, aquellos 100 millones que parecían una propuesta correcta antes del torneo pueden haberse quedado cortos. Si el Barça quiere intentarlo de verdad, deberá acercarse o superar los 120 millones y confiar en que Julián haga el resto.