Johan Cruyff se estrenó con el Barça el 5 de septiembre de 1973, pero sus primeros rivales recibieron una consigna especial: debían evitar lesionarlo. Así lo recordó Jean Corthouts, jugador del Círculo de Brujas, en un reportaje publicado por el diario belga Nieuwsblad. La presentación del gran fichaje tenía que permitir que el público disfrutara de su nueva estrella, con un riesgo mínimo de que la celebración terminara en una lesión.
La precaución se entiende por la dimensión de la operación. El Barça había conseguido incorporar al futbolista que lideraba al Ajax, ganador de tres Copas de Europa consecutivas. RTVE cifró posteriormente el coste del fichaje en 120 millones de pesetas, una inversión extraordinaria para la época. El neerlandés llegaba para transformar al equipo y cualquier contratiempo físico antes de empezar a competir habría supuesto un golpe enorme.
Un amistoso organizado alrededor de la nueva estrella
En este sentido, la elección del rival tenía una explicación personal. El Círculo de Brujas estaba entrenado por Han Grijzenhout, antiguo ayudante de Rinus Michels en el Ajax. Esa relación facilitó el encuentro. Para varios jugadores belgas, que compaginaban el fútbol con otros trabajos, el viaje representó una experiencia excepcional. Algunos tuvieron que pedir días libres para poder participar en aquella presentación en el Camp Nou.

La instrucción que describió Corthouts consistía en conceder cierta libertad a Cruyff y evitar entradas que pudieran lastimarlo. Su compañero Morten Olsen recordó también la impresión que le produjeron el escenario y la calidad del neerlandés. El testimonio permite entender el carácter de aquella noche: un amistoso con una enorme expectación, preparado para mostrar al público al jugador alrededor del cual empezaba a construirse otro proyecto.
Dos goles antes de poder debutar en Liga
De esta manera, la presentación terminó como esperaba el barcelonismo. El Barça ganó por 6-0 y Cruyff marcó dos tantos, uno de penalti, según recoge la historia oficial del club. Llevaba el dorsal nueve y ofreció una primera muestra de su capacidad para dirigir el ataque. La afición pudo verlo con su nueva camiseta mientras seguía pendiente la autorización para disputar encuentros oficiales.
Así pues, aquel estreno quedó separado del debut liguero, que llegó el 28 de octubre contra el Granada. También entonces anotó dos goles, en una victoria por 4-0. La espera terminó dando paso a una temporada histórica: el equipo conquistó la Liga después de catorce años sin conseguirla. La inversión empezaba a encontrar su recompensa sobre el campo.