A pesar de la contundente victoria del Real Madrid ante el. Mónaco, los problemas internos han salido a la superficie, con Thibaut Courtois asumiendo su papel de líder del vestuario y señalando directamente a Jude Bellingham. El detonante ha sido una celebración del centrocampista inglés que no ha gustado nada en las altas esferas del club y que ha generado un serio malestar dentro del vestuario blanco.

La imagen de Bellingham simulando que bebía tras una acción puntual del partido ha sido interpretada como una provocación innecesaria. En el Real Madrid consideran que ese tipo de gestos no encajan con la imagen ni los valores del club, no va con el señoríao, especialmente viniendo de un futbolista que está llamado a marcar una época. La sensación es que el inglés ha cruzado una línea que no debía y que, a pesar de que ha hecho gracia, esos gestos no van con el Madrid.

La celebración que colmó la paciencia del vestuario

Courtois, consciente de la repercusión que tienen los gestos de los jugadores del Real Madrid, no dudó en intervenir. El portero belga entiende que desafiar de esa forma al entorno y a la crítica no ayuda en absoluto al equipo. Mucho menos cuando el rendimiento sobre el césped no acompaña. Y es que Bellingham fue uno de los jugadores menos destacados del partido. Su actuación estuvo por debajo del de sus compañeros, a pesar de que se marcaron 6 goles. Impreciso con balón, lento en la toma de decisiones y sin peso en el juego.

EuropaPress 7182130 jude bellingham of real madrid cf celebrates goal during the spanish league
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Ese contexto dio aún más fuerza a la reprimenda de Courtois, que considera que no se puede celebrar nada cuando el nivel mostrado es tan bajo. El mensaje fue claro y directo. El belga le trasladó que esa actitud no es aceptable en el Real Madrid, que no puede ir tan sobrado y que todavía tiene mucho que demostrar. Para Courtois, el escudo obliga a mostrar respeto ante todo y a evitar getsos que manchen el escudo.

Courtois le exige más trabajo y menos gestos

Courtois no habló desde la rabia, sino desde la responsabilidad de quien lleva años sosteniendo al equipo en los momentos más difíciles. Su mensaje fue inequívoco y le pide menos gestos de cara a la galería y mucho más trabajo diario. Bellingham, por su parte, ha asumido el aviso, aunque en el club hay preocupación por su actitud en las últimas semanas. Consideran que el foco mediático puede estar afectándole, algo que el Real Madrid no está dispuesto a tolerar.

La realidad es que el crédito se gana sobre el césped. Y Courtois, como uno de los pesos pesados del vestuario, se lo ha dejado claro porque en el Real Madrid, primero se rinde y después, si acaso, se celebra de ciertas maneras.