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Lamine Yamal encontró en Marc Cucurella uno de sus mayores obstáculos durante el Clásico. El extremo del Barça tuvo dificultades para superar a su compañero de selección, que consiguió incomodarlo y reducir su participación en ataque. Un enfrentamiento que deja una cuestión de cara a España: cómo evitar que una rivalidad cada vez más directa termine afectando a dos futbolistas que deben entenderse cuando vuelven a compartir vestuario.

En este sentido, Luis de la Fuente podría encontrarse con una dificultad si estos duelos empiezan a dejar cuentas pendientes. Competir por una banda durante noventa minutos forma parte del fútbol, pero la repetición de enfrentamientos puede aumentar la tensión. La Eurocopa de 2028 aparece en el horizonte y mantener una buena relación entre ambos sería importante para preparar una selección capaz de competir unida.

Cucurella sabe cómo incomodar a Lamine Yamal

El lateral salió reforzado de un partido en el que tenía una tarea especialmente exigente. Sus anticipaciones y su vigilancia sobre la salida hacia dentro limitaron las posibilidades de Lamine Yamal. Ese conocimiento entre compañeros ofrece una ventaja cuando toca enfrentarse: Cucurella conoce los recursos del atacante y puede utilizarlos para dificultarle el partido. El problema aparecería si esa disputa deportiva terminara convirtiéndose en algo personal.

Marc Cucurella, vestint de blanc amb la selecció espanyola... abans de vestir de blanc amb el Reial Madrid IG

De esta manera, los próximos encuentros entre Barça y Real Madrid pueden poner a prueba su capacidad para separar ambos escenarios. Para Lamine, superar a Cucurella supondrá ayudar a su equipo y responder al marcaje que lo frenó. Para el defensa, repetir una actuación semejante será una motivación evidente. Ninguno tiene motivos para rebajar la intensidad cuando se juegan puntos, títulos y buena parte del prestigio de la temporada.

De la Fuente necesita que la rivalidad se quede en el campo

Ahí estaría el desafío del seleccionador si la tensión aumenta. De la Fuente necesita que los internacionales lleguen a las concentraciones dispuestos a colaborar, aunque días antes hayan competido con dureza. Un mal gesto o un reproche pueden adquirir otra dimensión cuando se acumulan. Sin declaraciones que acrediten una ruptura entre ambos, el riesgo debe plantearse como una posibilidad, especialmente si vuelven a protagonizar partidos cargados de tensión.

Así pues, el Clásico deja un duelo que merece seguimiento también desde la selección. Lamine Yamal y Cucurella pueden exigirse al máximo con sus clubes y seguir siendo buenos compañeros con España. Conseguir que esa frontera se mantenga será fundamental para que la rivalidad no termine complicando la convivencia antes de la Eurocopa de 2028.