La lesión de Andreas Christensen ha sacudido los cimientos de la planificación deportiva del FC Barcelona. El defensa danés estará entre uno y dos meses fuera de los terrenos de juego, y su ausencia amenaza con trastocar los planes de Joan Laporta y Deco en la recta final del mercado de fichajes. El Barça se encuentra en una encrucijada que podría tener consecuencias significativas para la configuración de la plantilla.

Una de las claves en esta situación es la posible salida de Eric García. El central catalán ha despertado el interés del Girona, club en el que ya jugó como cedido la temporada pasada, dejando una excelente impresión. Sin embargo, la lesión de Christensen complica seriamente la posibilidad de que Eric abandone el equipo en los próximos días. Flick se encuentra en una posición delicada, ya que, con la baja del danés, solo cuenta con Cubarsí e Iñigo Martínez como opciones en el centro de la defensa.

Eric Garcia Girona / Foto: Europa Press
Eric Garcia Girona / Foto: Europa Press

El Girona, por su parte, no afloja en su intento de hacerse con los servicios de Eric García. El equipo catalán considera que su incorporación sería un refuerzo vital para sus aspiraciones en LaLiga, y están dispuestos a presentar una oferta de 10 millones de euros en breve. Eric, por su parte, no ve con malos ojos regresar a Montilivi, donde se sintió valorado y tuvo un papel destacado la temporada pasada. Sin embargo, todo dependerá de cómo el Barça gestione esta situación crítica.

Para Hansi Flick, la prioridad es mantener una defensa sólida, y la salida de Eric podría dejar al equipo con un déficit importante en esa zona del campo. Aunque Koundé podría ser desplazado al centro, el técnico alemán preferiría contar con más opciones para no comprometer la estabilidad del equipo. Esto pone a Laporta y Deco en una posición incómoda, ya que la venta de Eric podría ser clave para liberar masa salarial y cerrar nuevas incorporaciones. Ahora, con Christensen fuera, esa venta podría ser vista como un riesgo demasiado grande.

En los despachos del Barça, las alarmas están encendidas. Joan Laporta y Deco deben tomar decisiones rápidas y acertadas en un momento crítico. Si bien la venta de Eric García podría generar ingresos necesarios y aliviar la presión económica del club, también podría dejar al equipo con una defensa demasiado frágil para competir al más alto nivel. La situación es un auténtico jaque que podría afectar no solo la configuración de la plantilla, sino también el rendimiento del equipo en los próximos meses.

El reloj corre, y tanto Laporta como Deco deben encontrar una solución que equilibre la necesidad de mantener una defensa competitiva con la urgencia de realizar fichajes y cumplir con las restricciones económicas. La lesión de Christensen ha puesto patas arriba todos los planes, y ahora el futuro de Eric García se convierte en una pieza clave de un rompecabezas que el Barça debe resolver con precisión quirúrgica.