Carolina Marín ha anunciado este jueves su retirada y pone fin a una carrera irrepetible en el bádminton mundial. La jugadora de Huelva, campeona olímpica en Río 2016 y triple campeona del mundo, no competirá tampoco en el Europeo que se disputará del 6 al 12 de abril en su ciudad natal, el escenario donde había imaginado su adiós definitivo. A los 32 años, y después de muchos meses marcados por las dudas sobre una posible reaparición, la andaluza cierra la etapa como profesional con la sensación agridulce de no haber podido elegir del todo el final. Su voluntad era despedirse en la pista, ante su gente, pero el estado del cuerpo la ha obligado a dar un paso al lado y a aceptar que el desenlace tenía que ser otro.
Un adiós forzado por la última lesión
La decisión llega después de la grave lesión de rodilla que sufrió el pasado 4 de agosto en los Juegos de París, cuando se encontraba a punto de la final olímpica. Aquel golpe, especialmente cruel tanto por el momento como por la manera en que se produjo, ha acabado marcando el desenlace definitivo de una carrera castigada también por otras lesiones graves. Marín reconoce que “quería que mi final como jugadora hubiera sido de otra manera”, pero acepta que “en la vida, las cosas no siempre pasan como queremos y lo tenemos que asumir”. Su deseo era despedirse sobre la pista de Huelva, ante su gente, pero finalmente el regreso no será con la raqueta en la mano, sino con un homenaje en el torneo continental.
Aun así, la jugadora andaluza entiende que el cierre de su carrera mantiene una carga simbólica muy poderosa. En el vídeo hecho público este jueves, recuerda que “en el fondo” sí que cumplió su palabra de retirarse sobre una pista, porque su último partido fue en París, aunque “entonces no lo sabíamos”. Ahora, dice, el camino se acabará igualmente en Huelva, aunque sea de otra manera. “Quería que el camino terminara en Huelva y así será”, afirma, antes de añadir que volverá a la ciudad “que me vio nacer para cerrar un círculo de muchísimos años”. Allí estará para recibir el afecto del público y para despedirse del lugar donde empezó todo.
Un legado que va más allá de los títulos
Marín deja atrás un palmarés extraordinario, con un oro olímpico, tres Mundiales, siete Europeos consecutivos y el número uno del ranking mundial, pero reivindica sobre todo el impacto que ha tenido en su deporte. Asegura que se va “muy orgullosa de todo lo que he conseguido”, y remarca que lo más valioso no son solo los títulos, sino haberse ganado “el respeto del mundo del deporte” y haber contribuido a que el bádminton sea “reconocido, visto y practicado” en España. En el tramo final de su mensaje, también agradece el apoyo recibido por el equipo, la familia y los amigos, especialmente en los momentos más duros, y resume toda esta etapa con una frase sencilla pero contundente: “Gracias por vivir a mi lado un viaje maravilloso”.
