El Baskonia se ha coronado campeón de la Copa del Rey después de derrotar al Real Madrid en una final de alto voltaje (89-100), marcada por la igualdad, los cambios de guion y la tensión propia de un partido grande. Los vitorianos, que ya habían eliminado al Barça en las semifinales, han confirmado su gran semana y han acabado imponiéndose con personalidad en el tramo decisivo para alzar el título.

Inicio fulgurante, reacción del Baskonia y el Real Madrid por delante al descanso

El primer cuarto ha sido un intercambio de golpes constante. El Real Madrid ha salido con una marcha más, con Hezonja abriendo el marcador y un inicio demoledor que lo ha llevado rápidamente a un 13-2, con Campazzo y compañía castigando desde fuera y en transición. Pero el Baskonia no se ha borrado: ha ido entrando al partido a base de penetraciones y juego valiente hacia el aro, con Forrest y Luwawu-Cabarrot como puñales. El momento clave ha llegado cuando Tavares se ha cargado de faltas y ha tenido que ir al banquillo. Los vitorianos han olido sangre, han encontrado espacios en la pintura y se han envalentonado, con Omoruyi sumando y dando continuidad. El cuarto se ha cerrado con el partido completamente reequilibrado y un empate a 26-26, confirmando que la embestida inicial blanca no era definitiva.

En el segundo cuarto, el duelo ha mantenido el pulso alto, pero el Real Madrid ha encontrado un poco más de control gracias a la energía de Andrés Feliz, que ha asumido protagonismo y ha dado puntos y ritmo, mientras la segunda unidad aportaba minutos de trabajo con Garuba y Len. El Baskonia ha continuado respondiendo sin miedo, alternando tiro exterior y acciones al límite, con Diakite y Luwawu-Cabarrot sosteniendo la amenaza y Forrest marcando el tempo. Aun así, los blancos han conseguido abrir una pequeña brecha en algunos tramos, han resistido las réplicas y han llegado al descanso con una ventaja corta pero valiosa: 52-47 para el Madrid en una final abierta y con la sensación de que cualquier parcial podía volver a darle la vuelta.

Remontada vitoriana y golpe definitivo en el último cuarto

En el tercer cuarto, el Real Madrid ha intentado poner una marcha más y ha buscado romper el partido con varios acelerones, pero el Baskonia ha aguantado el golpe sin perder la cara. Hezonja ha ido ganando protagonismo y Campazzo ha encontrado puntos desde el tiro libre y en acciones de liderazgo. En la otra banda Luwawu-Cabarrot ha continuado haciendo mucho daño, atacando con decisión y sumando también desde la línea de personal, mientras Forrest seguía dirigiendo con criterio y generando para los suyos. El marcador se ha ido ajustando hasta verse un empate a 57-57, en un tramo de máxima tensión, con pérdidas y faltas que han condicionado. En la recta final del periodo, el Madrid ha encontrado una pequeña rendija con la energía de Garuba en el rebote ofensivo y la aportación de Feliz, pero el Baskonia se ha mantenido vivo hasta el final del cuarto. Todo ello ha dejado el duelo abierto para el último acto, con los blancos por delante: 72-67.

El último y definitivo cuarto ha tenido el ritmo y la tensión de una final. Ha habido momentos para los dos equipos, pero con un Baskonia decidido a dar la sorpresa. Omoruyi, a falta de seis minutos, ha certificado la máxima igualdad con un triple que ha situado el 79-79 en el marcador. Y poco después ha vuelto a anotar para poner el 79-81 y llegar a los 21 puntos. Los vascos ya estaban por delante. Después de hacer lo más difícil, ya no han cedido: con una gran defensa y siendo efectivos en ataque, han superado al Real Madrid (89-100) y se han coronado campeones de la Copa del Rey.