El 5 de enero del 2015 Josep Maria Bartomeu rescindía el contrato de su director deportivo, el exportero blaugrana Andoni Zubizarreta. El motivo: la recordada derrota del Barça en Anoeta, en un partido que supuso un antes y un después para el conjunto de Luis Enrique.
En aquel momento, el despido de Zubizarreta se justificó por la necesidad de redirigir el rumbo de un equipo que había perdido el norte. La realidad, sin embargo, es que aquello que parecía una medida drástica pero puntual ha acabado convirtiéndosese en la tónica habitual del club.

Sergi Alcàzar
Desde el adiós de Zubi, y siempre con Bartomeu como presidente, el Barça ha confiado en tres personajes de perfiles muy distintos para comandar el área deportiva del club: Robert Fernández, Pep Segura y Éric Abidal.
Robert, más sombras que luces
El sustituto de Zubizarreta fue Robert Fernández, exjugador del club y apuesta personal de Bartomeu. Durante tres años, el valenciano ocupó el cargo de director deportivo sin levantar la voz, aunque gran parte de sus fichajes acabaron fracasando. Hombres como André Gomes, Lucas Digne o Paco Alcácer ofrecieron un rendimiento discreto y sólo Jasper Cillessen y Samuel Umtiti estuvieron a la altura de las circunstancias.

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En junio del 2018, un verano después de ver como Neymar se marchaba al PSG y de fichar los discutidos Philippe Coutinho y Ousmane Dembélé para sustituirlo, Robert -que también había sido el gran valedor de Ernesto Valverde- se despidió del Camp Nou. El Barça había ganado Liga y Copa, pero la tercera Champions consecutiva del Real Madrid había hecho demasiado daño a Bartomeu, que decidió no renovarle el contrato.
Abidal vuelve; Segura manda
El mismo comunicado que el Barça emitió para anunciar el adiós de Robert sirvió para revelar quién sería su sustituto: Éric Abidal. El mítico lateral izquierdo de la era Guardiola volvía al club para asumir el cargo de secretario técnico, una posición que a día de hoy sigue ejerciendo junto con Ramón Planes, personaje mucho menos mediático pero con experiencia contrastada en el Espanyol y el Getafe.
Hasta este jueves, sin embargo, este tándem no tenía plenos poderes dentro de la entidad. Pep Segura, gracias a su cargo de mánager general, era el máximo responsable del área deportiva blaugrana. El de Olesa de Montserrat fue fichado en el 2015 después de destacar en el Liverpool de Rafa Benítez para ser el primer responsable del fútbol formativo, una posición en la cual fue duramente criticado por su metodología de trabajo eficaz pero contraría al sello Cruyff.

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Dos años después de asumir este rol, Bartomeu lo premió convirtiéndolo en el mánager general del club, un cargo que no existía pero que el presidente creó a medida para Segura. El tiempo, sin embargo, siempre cambia las cosas.
Este miércoles Patrick Kluivert aterrizó en el Camp Nou para dirigir La Masia; un hecho que Segura ha interpretado como una nueva pérdida de poder. Bartomeu ha encontrado una nueva figura mediática, atractiva a los ojos de la afición y con sello Ajax mientras Segura, que un día deslumbró al presidente por su método revolucionario, ha pasado a mejor vida.
Segura no ha sido destituido y se va con una rescisión pactada por ambas partes, pero el hecho de que el Barça no busque a un nuevo mánager demuestra que probablemente su figura no era (tan) necesaria.