El Real Madrid cayó eliminado de la Champions contra el Bayern de Múnich. Fue un partido igualado, en el que los alemanes dominaron, pero los blancos hicieron mucho daño en las transiciones. Eso sí, todo cambió cuando, en el minuto 86, expulsan a Camavinga con una segunda amarilla por retener el balón y perder tiempo. Después, llegaron el gol de Luis Díaz y la sentencia de Olise. Esta expulsión ha generado mucho enfado en Madrid y, además de las quejas de todos los futbolistas hacia el árbitro al acabar el partido —donde Güler acabó expulsado—, también lo transmitió así Arbeloa en rueda de prensa. También cabe recordar que el gol de Güler de falta proviene de una falta que no era, y el de Mbappé viene de una de Rüdiger que sí que lo era y no se pitó. Polémica la hay por todos lados.
Arbeloa carga contra el arbitraje
Arbeloa puso el acento, sobre todo, en la jugada que marcó el tramo final del partido. El técnico blanco dejó claro que, para él, la segunda amarilla a Camavinga fue desproporcionada y decisiva en el desenlace. Lamentó que “es evidente” que todo se acabó con aquella roja y remarcó que “no se puede expulsar a un jugador por una cosa así”. En la misma línea, apuntó que el árbitro “ni sabía que tenía tarjeta” y que, con aquella decisión, “se ha cargado el partido y una eliminatoria muy bonita, muy igualada, a todo lo alto”. Para Arbeloa, hasta aquel instante el duelo continuaba abierto y vivo, y es justo en aquella acción cuando, según su lectura, “aquí se ha acabado el partido”.
Orgullo pese a la eliminación
Más allá de la indignación arbitral, el entrenador madridista también quiso reivindicar el papel de sus futbolistas en una noche tan dura. Aseguró que había sido “un gran partido” de su equipo y confesó que le sabía especialmente mal por ellos, por el desgaste que habían hecho y por la manera en que habían competido en un escenario de máxima exigencia. Arbeloa insistió en que se siente “muy orgulloso” de sus jugadores porque “se han dejado el alma”, y extendió este mensaje a los aficionados, tanto a los que viajaron hasta Múnich como a los que lo siguieron desde casa. También reconoció el dolor que supone ver que el Madrid no podrá levantar su decimosexta Copa de Europa este año, pero remarcó que el equipo vuelve “con el escudo bien defendido” porque lo ha dado todo hasta el final.
Ya en rueda de prensa, Arbeloa asumió sin esquivar nada la responsabilidad de la derrota. Afirmó que “el responsable de las derrotas soy yo” y que será él quien asuma “las consecuencias”, en un mensaje de protección hacia el vestuario. Asimismo, defendió que la afición debe estar orgullosa de unos futbolistas que “se han dejado la vida” y que han defendido el escudo “al máximo”. Sobre su futuro, no quiso alimentar especulaciones y dejó claro que ahora mismo le preocupa “muy poco”, porque está centrado en el golpe emocional de la eliminación. Añadió que entenderá cualquier decisión que tome el club, recordando que es “un hombre de la casa”.
