Álvaro Arbeloa ha decidido marcar territorio desde el primer momento en el vestuario del Real Madrid. El técnico considera que el equipo ha perdido disciplina en los últimos meses y ha tomado la decisión de recuperar el orden cueste lo que cueste. La puntualidad, la implicación y el compromiso diario han pasado a ser innegociables, y el mensaje ha llegado con rapidez a la plantilla.

La primera consecuencia no ha tardado en aparecer. Jude Bellingham habría sido sancionado con una multa económica tras llegar fuera de hora a un entrenamiento. Y es que para el entrenador, el problema del equipo va más allá del fútbol, está en la mentalidad. Arbeloa quiere cortar de raíz hábitos que considera peligrosos para el grupo, como salir hasta tarde o presentarse en Valdebebas sin las condiciones adecuadas.

Arbeloa quiere disciplina total desde el primer día

El entrenador salmantino entiende que el talento no puede estar por encima de las normas. En su idea de proyecto, todos los jugadores deben cumplir exactamente las mismas reglas, independientemente de su estatus, su salario o su peso mediático. Por eso ha querido que la primera sanción sea ejemplar y visible dentro del vestuario al imponerla a un crack como Bellingham.

arbeloa insta
arbeloa insta

Arbeloa considera que el Real Madrid necesita volver a una cultura de trabajo estricta, donde el día a día marque lo que pasará en el fin de semana. Se han terminado las concesiones y eso de hacer como que no pasa nada. El mensaje es que quien no esté centrado al cien por cien en el fútbol, tendrá consecuencias.

Bellingham, primer señalado en el vestuario

El caso de Bellingham no ha pasado desapercibido entre sus compañeros. El inglés no es precisamente un jugador facil de llevar y aunque públicamente todo se mantiene en calma, en el vestuario saben que Arbeloa no ha elegido al azar al primer sancionado. El técnico entiende que marcar a una de las grandes estrellas sirve para dejar claro que nadie está por encima del grupo y Bellingham ha recibido un aviso.

La victoria ante el Levante ha ayudado a suavizar el impacto de la sanción, pero no cambia el fondo del asunto. El entrenador no quiere relajación, ni siquiera cuando los resultados acompañan. Ahora queda por ver cómo encaja Bellingham este toque de atención. Si acepta la norma y se alinea con la exigencia del cuerpo técnico, el asunto quedará cerrado. Si no, Arbeloa tendrá que seguir aplicando mano dura. El mensaje ya está lanzado y en el Real Madrid saben que esta vez va muy en serio.