Carlos Alcaraz ha vuelto a enviar un mensaje de autoridad desde Melbourne. El murciano se ha clasificado para los cuartos de final del Open de Australia tras superar a Tommy Paul en tres sets, 7-6, 6-4 y 7-5, en un partido de máxima exigencia competitiva que ha sabido controlar en los momentos determinantes. Es el tercer año consecutivo que el número uno mundial ha llegado hasta esta ronda en Australia, el Grand Slam que todavía se le resiste, y lo ha hecho sin haber cedido ninguna manga en todo el torneo.

Reacción con carácter y dominio progresivo del partido

El enfrentamiento no ha comenzado plácido. Paul ha entrado muy enchufado, ha tomado riesgos desde la primera bola y ha aprovechado el juego inicial para romper el servicio de Alcaraz. El ritmo era alto, los intercambios cortos y el estadounidense imponía potencia. Pero el líder del ranking no se ha precipitado. Ha ido ajustando el resto, ha alargado puntos y ha esperado su oportunidad hasta recuperar el break y equilibrar el set. El desempate ha sido tenso e interrumpido por una incidencia médica en la grada, pero en la reanudación ha mostrado más serenidad para cerrar una primera batalla clave. 

Con ventaja en el marcador, Alcaraz ha elevado el nivel con el servicio. Ha incrementado el porcentaje de primeros y ha reducido opciones al rival, que necesitaba puntos rápidos para hacer daño. Un quiebre en el segundo parcial le ha abierto camino y, a partir de aquí, ha jugado con más iniciativa, combinando cambios de altura, dejadas y aceleraciones desde el fondo. Paul ha mantenido la agresividad, pero cada vez ha encontrado más resistencia ante un oponente más equilibrado y capaz de defender y atacar en la misma secuencia. Alcaraz ya ha entrado en una dinámica de juego de la que Paul tenía casi imposible escapar.

Paciencia, madurez y golpe final en el momento justo

El tercer set ha reflejado la dureza del duelo. Ambos han protegido el servicio con convicción, sin fisuras evidentes, y la sensación era que cualquier detalle decidiría. Alcaraz ha tenido paciencia, ha evitado riesgos innecesarios y ha esperado el momento preciso para presionar. El premio ha llegado en el tramo final, cuando ha conseguido el break decisivo y, con determinación, ha certificado la victoria sin conceder ninguna reacción. El murciano ha confirmado así su madurez competitiva y la mejora constante en el servicio, un aspecto que le da muchos puntos gratis y le permite gobernar los partidos. En Melbourne Park ya ha igualado su techo, pero el objetivo es ir más allá. El próximo rival saldrá del duelo entre Alex de Minaur y Alexander Bublik, en un cuadro de altísimo nivel, de aquellos que no permiten ninguna desconexión.