Aston Martin no atraviesa su mejor momento en este inicio de temporada, pero dentro del equipo empieza a crecer una sensación de optimismo que no se percibe desde fuera. Adrian Newey ha mantenido conversaciones con Fernando Alonso en las que le ha trasladado un mensaje claro, ya que si se corrigen los problemas actuales, el podio en el Gran Premio de Barcelona es un objetivo posible.
El monoplaza ha estado lejos de lo esperado en las primeras carreras, muy lejos. Le falta de ritmo, tiene problemas de estabilidad y las vibraciones han colocado al equipo en una posición complicada dentro de la parrilla. Sin embargo, el diagnóstico parece ya identificado y después de Japón, en Aston Martin creen que han comenzado a encontrar el camino a seguir.
El problema de las vibraciones, localizado y solucionado
De este modo, el principal foco está en las vibraciones del motor Honda, una anomalía que ha afectado directamente al rendimiento del coche. Este problema no solo reduce la eficiencia mecánica, sino que también complica la conducción, haciendo que el piloto sea incapaz de mantener un ritmo sostenido a lo largo de una carrera completa.
Y es que Fernando Alonso ha sido uno de los más afectados por este aspecto. Las vibraciones han llegado a generar una importante incomodidad física, con pérdida de sensibilidad en las manos en algunos momentos. Una situación que, además de afectar al rendimiento, supone un riesgo innecesario. Sin embargo, dentro del equipo creen que este lastre ya está cerca de acabar.
Barcelona es un objetivo realista si hay mejora
La realidad es que Adrian Newey está convencido de que, una vez solucionado este problema, el salto de rendimiento será notable. De modo que el Gran Premio de Barcelona aparece como el punto de inflexión marcado en rojo en el calendario. El ingeniero considera que el coche tiene más potencial del que está mostrando y que, con una buena base, puede competir en posiciones mucho más altas. Aunque ahora mismo Aston Martin está a años luz de los equipos punteros, el margen de mejora es significativo.
El mensaje a Alonso ha sido de paciencia y ambición a medio plazo. Si las soluciones técnicas funcionan, el equipo podría pasar de ser uno de los más discretos de la parrilla a pelear por posiciones de podio. Así pues, el GP de Barcelona se convierte en una cita clave. No solo por el resultado, sino porque puede marcar el inicio de una recuperación que, hasta hace poco, parecía impensable dentro del equipo.
