Cargando...

Neymar Jr. ha cerrado definitivamente su etapa con la selección brasileña. El delantero del Santos ha confirmado este miércoles que no volverá a vestir la camiseta de la selección brasileña, poniendo punto final a una trayectoria internacional que ya había dejado entrever que se acababa después del Mundial de 2026. "Mi historia ha terminado. Le he dado todo mi corazón y toda mi vida, hice historia allí. Pero creo que ya no tengo ganas", ha explicado el brasileño, que ha querido dejar claro que la decisión es firme. Después de la derrota contra Noruega en los octavos de final, ya había apuntado que aquel sería el final, pero ahora ha descartado cualquier regreso de cara a la Copa América de 2028 o al Mundial de 2030.

Un adiós después de un último Mundial amargo

Su última aventura mundialista no ha tenido el protagonismo esperado. Después de casi mil días sin jugar con Brasil por culpa de varios problemas físicos, Neymar volvió con Carlo Ancelotti, pero con un papel secundario. Contra Noruega empezó en el banquillo y entró en el minuto 67 con el marcador igualado. Poco después, Erling Haaland sentenció la eliminatoria con dos goles. El brasileño solo pudo maquillar el resultado con un penalti en el tiempo añadido, el que acabará siendo el último gol de su carrera internacional. Una eliminación simbólica porque se produjo en el MetLife Stadium, donde había empezado su historia con la absoluta en 2010.

Se marcha después de haber disputado cuatro Mundiales: 2014, 2018, 2022 y 2026. No ha podido ganar ninguno y su mejor resultado sigue siendo la semifinal lograda en Brasil en 2014, un torneo que terminó de la manera más cruel después de su lesión y del recordado 7-1 de Alemania. A pesar de ello, su legado con la selección es enorme. Ha disputado 130 partidos, ha marcado 80 goles y ha repartido 58 asistencias, unas cifras que lo sitúan entre los grandes nombres de la historia del fútbol brasileño. También deja nueve goles en Mundiales y más de una década asumiendo la presión de liderar una selección obsesionada con volver a levantar la Copa del Mundo.

Una carrera brillante, pero sin el Mundial soñado

Con Brasil sí ha podido celebrar títulos importantes. Ganó la Copa Confederaciones de 2013, brillando especialmente en la final contra España, y consiguió el oro olímpico en Río de Janeiro en 2016, marcando el penalti decisivo ante Alemania. También había conquistado el Sudamericano sub-20 de 2011. El gran sueño, sin embargo, siempre quedó pendiente. Ni el talento, ni los goles, ni los cuatro intentos mundialistas fueron suficientes para devolver a Brasil a la cima. Ahora, con 34 años, considera que su ciclo ha terminado. Se va sin el título que más deseaba, pero después de haber sido durante muchos años la gran cara de una generación entera.