Siempre se ha dicho que los catalanes tenemos un humor muy similar al británico: seco, autocrítico y lleno de sarcasmo. Conscientes de este hecho, TV3 nos ha traído muchas comedias del Reino Unido a lo largo de los años y uno de los casos más emblemáticos es el de la mítica serie de la BBC La Víbora negra (Black Adder), emitida aquí entre 1989 y 1990, y reemitida no se sabe cuántas veces. Su éxito no fue ninguna sorpresa, porque ya era todo un fenómeno entre los ingleses que, de hecho, la votaron como el 16º de entre los 100 Mejores Programas de Televisión Británica en el año 2000 y como la segunda mejor sitcom de todos los tiempos, superada solo por Only Fools and Horses, en 2004. Pero, como siempre que miramos atrás y podemos analizar con cierta retrospectiva, nos tenemos que preguntar: qué es lo que convertía La Víbora negra en una serie tan especial?

Reescribiendo la historia

El primer motivo explica buena parte del éxito que la sitcom tuvo en Gran Bretaña, pero no tanto aquí, y es su argumento. La Víbora negra presenta una versión alternativa de la historia de Inglaterra que se ríe de algunos de sus episodios más conocidos, como el reinado de Elisabet I o la Primera Guerra Mundial.

A través del personaje de Edumnd Blackadder y de sus descendientes, cada una de las cuatro temporadas nos sitúa en un periodo histórico diferente donde, sea cual sea su posición social, el protagonista usará todo tipo de estratagemas casi surrealistas para cumplir sus ambiciones.

El resultado, evidentemente, siempre acaba siendo un desastre. Y es desde aquí donde sale gran parte del humor de la serie. De la absurdidad de las acciones de un personaje sin ningún tipo de escrúpulos para conseguir sus objetivos. Y de verlo fallar una y otra vez.

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Rowan Atkinson antes de 'Mr. Bean'

Un humor que se acentúa todavía más con la fantástica interpretación de Rowan Atkinson. Antes de haber creado el personaje de Mr. Bean, el actor ya estaba clavando la figura de antihéroe patético en La Víbora negra, demostrando no solo su gran habilidad por la comedia física, sino también por el sarcasmo y la ironía.

 

A Atkinson le acompañaba un reparto de lujo, con Tony Robinson en el papel de su ayudante Baldrick, y con actores británicos de renombre como Tim McInnerny, Stephen Fry, Miranda Richardson o Hugh Laurie, que años más tarde sería conocido por Dr. House.

En TV3, el doblaje de la serie estuvo muy trabajado para que no se perdiera ni una gota del humor que soltaban los actores británicos. Y de entre todas las voces, destacar la más emblemática, la de Joan Pera en el papel protagonista.

Y es que en aquel tiempo la cadena pública catalana cuidaba muy bien sus productos y era inteligente en la compra de los que venían del exterior. La Víbora negra es el ejemplo perfecto. Una pequeña serie británica sin un gran presupuesto, pero con un guion e interpretaciones de un nivel humorístico altísimo, que garantizan la risa del espectador. Un acierto histórico que marcó toda una generación de espectadores y que actualmente podéis encontrar en Filmin.