Si esta semana tiene una protagonista, esta no puede ser otra que Rosalía. La artista catalana ha aterrizado durante cuatro días su Lux Tour en el Palau Sant Jordi de Barcelona para llevar su cuarto álbum de estudio a sus fans en cuatro noches en las que ha agotado todas las entradas. Entre los miles de espectadores para ver uno de los grandes eventos musicales del año en la capital catalana, sin embargo, no estarán los fotoperiodistas que, como ya denunciaron el lunes, la primera de las cuatro fechas de Lux en Barcelona, les han vetado el acceso al evento para hacer su trabajo. Cuatro organizaciones profesionales periodísticas de Catalunya emitieron un comunicado conjunto denunciando el veto a los fotoperiodistas, en el cual ponían negro sobre blanco que la decisión de la promotora del evento coartaba la libertad de información de la población, un derecho recogido en la Constitución, ya que “implica reducir la diversidad de puntos de vista y empobrecer el relato informativo” cuando solo se tiene acceso a imágenes autorizadas por los equipos de comunicación.
Que Rosalía haya sido la primera artista catalana de renombre en vetar la entrada a fotoperiodistas, como han hecho algunos artistas estadounidenses o británicos, ha provocado un gran revuelo en las redes y en los medios de comunicación y ha provocado la reacción del gremio en Catalunya. Pero no son solo los fotoperiodistas quienes lo denuncian; también dentro del sector de la comunicación corporativa o de imagen, no se ve con claridad ningún argumento que justifique el no permitir el acceso a los profesionales del periodismo gráfico, decisión que tildan de “ilógica” y “sin precedentes”, y temen que se pueda extender en otras situaciones similares para seguir su ejemplo.
Puede ser el ejemplo a seguir
Los fotoperiodistas denuncian que este no es el único problema de acceso que tienen y que ya hace años que tienen problemas para hacer su trabajo de forma normal. Desde ElNacional.cat hablamos con Jordi Borràs, fotoperiodista y una voz crítica contra este veto, que avisa, sin embargo, que su profesión se encuentra “con vetos de todo tipo”: “Ruedas de prensa donde no se hacen preguntas, ruedas de prensa con pantallas de plasma, actos de tal consejería o del Govern en los cuales no se invita a la prensa y son ellos, desde el gabinete de comunicación, quienes envían las imágenes”. Por lo tanto, no es un problema solo de la Rosalía, pero sí que considera que se puede extender a otros artistas del panorama musical y no quieren que “ahora empiece a ser una moda implantada aquí”. De hecho, el fotoperiodista asegura que “es la primera catalana y seguramente en el Estado español” que se encuentra que hace esto. Práctica que se ha dicho que es habitual en conciertos de gran formato, pero que Borràs desmiente y asegura que se trata de una “minoría”. “La gran mayoría de artistas los cubrimos sin problemas”, dice, y aproxima que hace entre ochenta y un centenar de conciertos anualmente.
Aunque se han construido argumentos para defender esta limitación, para Borràs no son suficientes para imponer la restricción al acceso porque, para empezar, asegura que ya de forma general solo pueden estar en los conciertos durante una o tres canciones para hacer las fotografías y después los echan fuera, sin ningún miramiento ni, muchas veces, espacio para poder continuar haciendo su trabajo. Algunos aseguran que no tiene importancia porque ya hay miles de personas con sus móviles que ya publican las imágenes, y porque las fotografías que sirve la promotora ya se pueden utilizar para ilustrar las informaciones. “Las imágenes servidas, por mucha calidad que tengan, no serán nunca un ejercicio fotoperiodístico; será un paquete de fotos de carácter publicitario, fotos que no tienen una mirada de un fotoperiodista”, asegura. Elvis Santos, jefe de Relaciones Públicas e Influencia de Ogilvy Spain, asegura en una conversación con ElNacional.cat que cree que la medida adoptada por el equipo de Rosalía es “ilógica” y, aunque habrá quien “lo replique a escala estatal”, no entiende “el modelo”.
“Si hay voluntad, se puede hacer”
Las dos personas contactadas por este diario expresan que no hay ningún argumento que justifique la no acreditación a los fotoperiodistas, ya que están haciendo “su trabajo” y este es “compatible” con el “control de la narrativa” y el hecho de poder dar también el punto de vista de los periodistas sobre el concierto. Ambos apuntan que la decisión de dejar la representación profesional solo a los equipos de la cantante no responde a ningún argumento y, a parecer de Borràs, además, “es la mirada que interesa a la persona de interés”, sea esta un artista, como en el caso de Rosalía, o un político. “Si nuestro trabajo es hacer fotografías a un evento de interés informativo, sea una rueda de prensa o un concierto de Rosalía, lo que tenemos que hacer es facilitar el trabajo”, dice, en relación con el acceso que se debería permitir a los fotoperiodistas. De hecho, en algunos de los conciertos a los que va ya hay algunas restricciones en cuanto al espacio y, cada vez más, algunas cláusulas abusivas sobre los productos que saca de la estancia en el concierto. Ahora, con el veto, total, se da un paso más en la presión sobre el trabajo que pueden hacer los fotoperiodistas. Y, si hay algún problema para poder asegurar el contacto cercano con el público, o requisitos de posicionamiento dentro de la sala, Santos asegura que, “si hay voluntad, se puede hacer”.
No estamos para el concierto, estamos para el trabajo
Ambos destacan que no hay ninguna incompatibilidad entre que los fotoperiodistas puedan hacer su trabajo y que el público pueda disfrutar con normalidad del concierto, o que el equipo de comunicación de los artistas decida publicar sus propias imágenes. De hecho, Santos dice que con la presencia de las dos opciones los medios podrían elegir qué usar y no tener que verse solo con una única opción para ilustrar sus informaciones sobre los conciertos. Porque, a pesar de que los fotoperiodistas no se podían acreditar, sí que lo han podido hacer los redactores y periodistas de los diferentes medios de comunicación. Borràs reitera, sin embargo, que “no son fotoperiodistas”, sino personas que pueden hacer una fotografía, como todo el público presente en la sala. Aquí, también, asegura que si fuera por una necesidad de controlar lo que sale en público, los miles de teléfonos que lo enseñan en las redes sociales al instante también podrían estar controlados, como ha hecho algún artista, pero que eso no interesa a los artistas, ya que “no se entiende un artista de la talla de Rosalía hoy en día sin redes sociales”. “No estamos por el concierto”, dice el fotoperiodista, “estamos por el trabajo y con un objetivo muy claro, que es intentar que las fotos que hacemos a la artista queden lo mejor posible”, advierte, ante las críticas que se han lanzado contra la profesión estos días, también desde algunos medios de comunicación.