Ni mal tiempo ni efecto fin de semana. Las calles del centro de Barcelona han vivido hasta al mediodía de este sábado una aglomeración de personas dispuestas a disfrutar de un Sant Jordi multitudinario y muy familiar, como han coincidido algunos de sus principales protagonistas –al lado de los escritores y el público–, es decir, libreros y floristas.

Eso sí, este Sant Jordi en sábado ha empezado un poco más tarde que cuando la festividad cae en día laborable. O como asegura la librera Marina, desde la Rambla Catalunya, "a diferencia de otros años, el ritmo ha sido diferente, porque el día ha empezado más tarde y más lento". Con todo, pasadas las 12 horas del mediodía costaba andar por las principales arterias del centro de la ciudad. También por el hecho de ser sábado, el perfil de visitante de la jornada de este año es más familiar y más paseante que comprador, aunque el balance se tendrá que hacer a final del día.

Es más, el efecto fin de semana, lejos de dejar las calles desiertas de barceloneses que se han marchado de la ciudad, ha servido para todo lo contrario, para llenar la ciudad de familias venidas de toda Catalunya, como la de Maria Pilar Daroca, que ha vedio desde Borges del Camp para disfrutar por primera vez con sus hijas del Sant Jordi en la capital catalana, y conseguir una firma de Carles Capdevila. El turismo interior ha servido para engrosar la festividad.

“Una locura vivida con alegría”

"Está siendo una locura, pero una locura que no se vive con estrés, sino con alegría", ha exclamado la mujer en pleno atasco de peatones y flanqueada por sus dos hijas, contentas de vislumbrar de lejos al escritor superventas Blue Jeans, seudónimo del escritor español Francisco de Paula Fernández González.

Después de dos años de vivir en Italia, Josep Maria se ha mostrado muy contento de "poder volver a vivir la fiesta" de Sant Jordi en la capital de Catalunya, aunque ha destacado que de vez en cuando siente agobio por la cantidad de gente que invade el centro de la ciudad.

Desde la librería Universal, el librero Ferran ha observado los nuevos patrones aportados por la fiesta en un día festivo, cosa que ha animado a más familias y más ventas que cuando recibe las tradicionales visitas de escuelas.

Euforia de rosas

Por su parte, una florista de Passeig de Gracia, que a primera hora recelaba por la falta de visitantes, pasadas las 13.30 horas se mostraba "eufórica" por la cantidad de personas que paseaban por el centro barcelonés y que se sumaban a la tradición de regalar una rosa a seres amados.

Con todo, algunos peatones se han quejado porque algunas calles del centro no se hayan cortado, hecho que ha intensificado las aglomeraciones de personas en una jornada que se preveía atípica por caer en sábado y con amenazas de lluvia y que, finalmente, ha visto salir el sol y a muchos peatones.