Barcelona, 9 de marzo de 1641. Primera hora de la mañana. Palau de la Generalitat. El notario Antoni Joan Fita, escribano mayor de la Generalitat y en presencia de nueve testigos (tres por cada uno de los brazos estamentales), consignaba la extracción del rollo que contenía el nombre de Josep Soler, insaculado por el estamento eclesiástico, que, a partir de aquel momento, relevaría al difunto president Pau Claris, muerto una semana y media antes. Josep Soler, canónigo de la catedral de Urgell (como el difunto Claris) y primo hermano del president traspasado, asumía la presidencia del país, y desde el inicio marcaría una línea continuista: seis meses más tarde (la Pèronne, 19 de septiembre de 1641) firmaría la definitiva alianza político-militar con Francia. Pero la política continuista de Soler aclara la cuestión: “¿Quién tenía motivos para asesinar a Pau Claris?”.

¿Quién es quién? El cardenal Richelieu, primer ministro de Francia
El desarrollo de la Revolución catalana –desde su estallido (junio, 1640), hasta la proclamación de la República (enero, 1641)– nos dibuja el viaje estratégico del cardenal Richelieu. Desde las primeras conversaciones –Narbona (julio, 1640)–, que desembocarían en un primer esbozo de pacto –Ceret (septiembre, 1640)—; Richelieu recomendó repetidamente a Claris constituir Catalunya en una república. El ministro-cardenal tenía prisa en contar con Catalunya en la guerra contra la monarquía hispánica (1635-1659). Y se enojó al saber que el president Claris era incapaz de controlar una parte del poder catalán que practicaba la versión barroca del “peix al cove” con el partido “negociador” de la Junta Grande –el gobierno central hispánico–, formado por el marqués de los Balbases, el duque de Villahermosa y el conde de Castrillo.
¿Quién es quién? El rey Luis XIII de Francia
Claris acabaría proclamando la República (16 de enero de 1641). Pero con el ejército hispánico de Los Vélez amenazando Barcelona y presentándola al día siguiente (17 de enero de 1641) a la Junta de Braços (el equivalente al Parlamento) en un acto de autoridad que prueba la existencia de cierta disidencia interna en la política del presidente. Mientras esto pasaba, Luis XIII y Richelieu habían perdido la confianza en Claris. Y cuando el ejército hispánico se presenta ante Barcelona (22 de enero de 1641), condicionan la ayuda militar francesa a la transformación de la República en Principado independiente; y al nombramiento de Luis XIII de Francia como Luis I de Barcelona. Claris lo aceptaría a regañadientes y algo se había roto. ¿Podría ser que Luis XIII y Richelieu, desconfiando de Claris y temiendo que recuperara el proyecto republicano, hubieran ordenado eliminarlo?

¿Quién es quién? Philippe de la Mothe-Houdancourt, mariscal de Francia en Catalunya
La investigación catalana pone de relieve una curiosa coincidencia que casi alcanza la categoría de sospecha. Richelieu quería evitar que el escándalo provocado por la misteriosa defección de Espenan (véase la primera parte de este reportaje) amenazara la alianza francocatalana; y puso la dirección de su ejército en Catalunya en manos de un militar de prestigio y confianza: el mariscal Philippe de la Mothe-Houdancourt. El Dietari de la Generalitat consigna que el 20 de febrero de 1641, hacia las cuatro de la tarde, La Mothe entraba en Barcelona (fue recibido por el conseller-protector Tamarit, general del Ejército de Catalunya, en el molino del Clot). Y que, el mismo día, “cayó enfermo el señor diputado eclesiástico” (el president Claris), enfermedad de la cual ya no se recuperaría. ¿Podría haber alguna relación entre la llegada de La Mothe y el envenenamiento de Claris?
¿Quién es quién? El rey hispánico Felipe IV
Felipe IV tenía motivos sobrados para desear la muerte del presidente catalán. Pau Claris había dirigido el país en plena crisis política, desde el asalto a la prisión real hispánica y la liberación de los presos políticos catalanes (mayo, 1640) hasta el Corpus de Sangre, con el saqueo a los jueces de la Real Audiencia y el sospechoso asesinato –probablemente de falsa bandera– del virrey hispánico, el conde de Santa Coloma (junio, 1640). Había impulsado la salida catalana del edificio político hispánico. Había conducido las negociaciones con Francia y, con su ejemplo, había estimulado la revolución independentista de Portugal. El 1 de septiembre de 1640 (entre las primeras conversaciones francocatalanas de Narbona y el primer esbozo de pacto de Ceret), Felipe IV declaró formalmente la guerra a Catalunya. ¿Podría haber sido Felipe IV quien hubiera ordenado la muerte de Pau Claris?

¿Quién es quién? Gaspar de Guzmán y Pimentel, conde-duque de Olivares y primer ministro hispánico
Desde un primer momento, todas las miradas se giraron hacia el primer ministro hispánico. El poder central hispánico, representado por la Junta Grande, ya tenía una funesta fama en la fabricación de atentados contra los enemigos internos y externos del régimen Habsburgo de Madrid. Por ejemplo, tres décadas antes del magnicidio de Pau Claris, y acordada la paz de la Guerra hispano-inglesa (1585-1604)!!!; la oficina del Espía Mayor del Reino urdiría la voladura del Parlamento de Londres con el rey Jacobo I de Inglaterra y IV de Escocia en el hemiciclo (5 de noviembre de 1605). Para ejecutar aquella operación, el embajador Juan de Velasco, siguiendo instrucciones de la siniestra cloaca hispánica, reclutaría un grupo de activos dirigidos por Guy Fawkes, un católico fanático inglés que, al fracasar, acabaría sospechosamente muerto en un tiroteo.
¿Quién es quién? La fantasmagórica sombra del difunto Santa Coloma
O, por ejemplo, en un plano más cercano, y en la cúspide de la crisis catalanohispánica (Corpus de Sangre, 7 de junio de 1640); Claris –president de la Generalitat– y Fontanella –conseller en jefe del Consell de Cent–, ordenarían la evacuación del virrey hispánico Santa Coloma. El virrey sería trasladado a la playa de Montjuïc y custodiado hasta que la Galera real, fondeada frente a aquel refugio, botaría una barqueta tripulada por los Tercios hispánicos. Por indicación del virrey, las fuerzas catalanas se retirarían. Pero los Tercios nunca embarcarían a Santa Coloma. Pasadas las horas, alguien localizaría al virrey muerto sobre la arena. El interés hispánico en poner cadáveres de peso sobre la mesa del conflicto se pondría de manifiesto cuando Felipe IV pretextaría la declaración de guerra a Catalunya (septiembre, 1640), entre otras cosas, “por haber dado muerte al virrey”.

¿Quién es quién? El “cocinero de palacio”
Pasados 385 años, todavía no hemos podido confirmar quién ordenó y averiguar quién ejecutó el asesinato del president Claris. A pesar de que la investigación historiográfica –profesor Simon y Tarrès (UAB)– y las evidencias apuntan, decididamente, hacia la “cloaca hispánica”. Felipe IV y Olivares, sin un ejército disponible para “moler a palos a los catalanes” (el Tercio de Los Vélez había sido derrotado, masacrado y dispersado) y con el estallido de la Revolución portuguesa (diciembre, 1640); habrían podido urdir una operación aséptica y con garantías de éxito. Ahora bien, desconocemos quién, en Barcelona, jugó el papel que había interpretado el embajador hispánico Velasco en Londres. Y quién fue el activo o activos reclutados e infiltrados en el palacio (la réplica catalana del fanático Fawkes y sus “carniceros”) que envenenarían al president de Catalunya.
