Hoy se ha anunciado el premio Joan Miró, que en esta sexta edición ha recaído, por unanimidad, en Kader Attia, un artista franco-argelino que se caracteriza por sus obras de reflexión sobre las consecuencias del colonialismo. Attia es un creador que tiene un vínculo especial con Barcelona, ciudad donde vivió durante dos años y donde estudió en la Escola Massana (aunque, viajero impenitente, también ha pasado por Brazzaville, por Venezuela, por Malí, por Berlín, por Francia y por Argel). Este premio, convocado conjuntamente por la Obra Social "la Caixa" y la Fundació Joan Miró se convoca cada dos años y ha sido ganado por artistas como Olafur Eliasson, Pipilotti Ris o Mona Hatoum. La dotación del premio es de 70.000 euros, ofrecidos por la Obra Social "la Caixa"; además, el año próximo la Fundació Joan Miró producirá una exposición monográfica sobre el autor galardonado.

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Kader Attia. Measure and Control, 2013 (detalle). Exposición "Reparatur. 5 Akte", en el KW Institute for Contemporary Art, Berlin, 2013. Gentileza del artista y de la Galleria Continua. Foto: Simon Vogel.

El artista que mira al Sur

El jurado del Premio ha valorado especialmente, de Attia, el enfoque audaz y sincrético del impacto y los efectos persistentes del colonialismo, así como el uso "de la noción de reparación como base de su producción artística". Y ha vinculado su posicionamiento y sus reflexiones sobre las culturas humanas y sus conexiones con las del propio Joan Miró. Rosa Maria Malet, directora de la Fundació Joan Miró ha destacado que este premio no fue pensado por grandes artistas reconocidos por todas partes, ni para descubrimientos noveles, sino para artistas "a media trayectoria", con el fin de darles un impulso y ayudarlos a reforzar una línea ya consolidada, pero que merecen ir más lejos. Elisa Durán, directora general adjunta de la Fundación Bancaria "la Caixa", ha resaltado el valor de este artista por sus reflexiones sobre el mundo contemporáneo.

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Kader Attia. The Repair from Occident to extra-Occidental Cultures, 2012. Instalación en la dOCUMENTA 13, en Fridericianum, Kassel, 2012. Comisionada y producida por dOCUMENTA (13) con el apoyo y la gentileza del artista, Galleria Continua, Galerie Nagel Draxler y Galerie Krinzinger; y con el apoyo de la Fondation nationale des arts graphiques et plastiques, Francia. Foto: Roman März.

Arte para abrir diálogos

Kader Attia se ha referido a la figura de Édouard Glissant para definir el mundo actual como una mezcla de culturas. Ha recordado que el arte tiene una importante vertiente política, y que él la ha querido usar para que la gente abra los ojos ante los dramas de este mundo, ya que el arte une a derechas e izquierdas, y funciona como pretexto para abrir diálogos imprescindibles, incluso con gente con la que no estás de acuerdo... Su reflexión artística gira, sobre todo, en torno al concepto de reparación. Attia ha destacado que en la cultura occidental se espera que la reparación borre las heridas, mientras que en las culturas tradicionales, europeas, árabes o africanas, la herida de la reparación se destaca. Y ha reivindicado la necesidad de no ocultar los rastros de un pasado doloroso.

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Heridas del pasado

Kader Attia ha dedicado muchas de sus obras al análisis de las brutalidades del pasado: la esclavitud, el colonialismo, el nazismo, el estalinismo... Attia, además de hacer esculturas e instalaciones sobre estos fenómenos, también ha dirigido un documental de una hora sobre el tema de las heridas del pasado. Se siente especialmente escandalizado por el colonialismo, porque todavía hay mucha gente que lo justifica y lo elogia. Attia ha criticado a la izquierda europea, que después de 1968, cuando llegó al poder, renunció a la batalla de la ilusión (dejando las emociones en manos de individuos como Berlusconni, Georges Bush o Bin Laden). Ante este bloqueo de la izquierda, Attia ha reivindicado el papel de los artistas, que a través de la plástica, pueden provocar emociones y reflexiones. Kader Attia, a petición de los periodistas, se ha pronunciado sobre Catalunya. Ha sido esquivo y se ha limitado a argumentar que el diálogo es básico y ha apuntado que el arte tiene la fuerza metafísica, casi psicoanalista, para crear acuerdos, y que sería positivo usarlo.

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Sin título, 2017. Escultura. Máscara antigua dogón de madera, rosarios musulmanes y piezas metálicas. Gentileza del artista y de Lehman Maupin. Foto: Max Yawney.

Trayectoria

Kader Attia (Dugny, Francia, 1970) se crio entre Francia y Argel, y más adelante ha viajado mucho por el mundo, por países de tradiciones y culturas muy diferentes. Por eso su obra está marcada por la huella de la interculturalidad. Ha mostrado sus trabajos a algunas de las instituciones artísticas más prestigiosas del Planeta, desde el Centro Pompidou de París, al MoMA de Nueva York, pasando por  la Tate Modern de Londres... En sus inicios va recòrrer, sobre todo, a la práctica escultórica, pero ha desarrollado una producción artística multidisciplinar, con el uso de un alto número de técnicas y materiales (incluso algunos de tan poco convencionales como bolsas de plástico). Attia siempre ha mostrado un gran interés por diferentes disciplinas, de la filosofía a la historia, pasando por el psicoanálisis y la física.

 

Foto de portada: Kader Attia con Elisa Durán y Rosa Maria Malet.

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