Estimados:

Buscamos una cosa bastante sencilla. No hace falta que sea nueva a estrenar ni que salga en las revistas. Tampoco pedimos grandes lujos. Con los años hemos aprendido a rebajar expectativas. Solo querríamos una cosa digna, habitable y, si puede ser, para quedarnos una temporada sin tener que empezar a buscar otra al cabo de cuatro años.

La querríamos luminosa. Con luz natural, sobre todo. Que se vea bien qué hay dentro, qué se hace y qué se esconde. Estamos un poco cansados de los interiores oscuros, de los pasillos donde no llega nunca la luz y de descubrir las humedades cuando ya hemos firmado el contrato. Si hay grietas, preferimos saberlo antes. Y si son estructurales, todavía más.

También nos gustaría que fuera exterior. Que diera a la calle. Que abriera las ventanas de vez en cuando y recordara que fuera vive gente. Gente que trabaja, que paga alquileres, que lleva a sus hijos a la escuela, que espera meses una visita, que echa números en el supermercado y que no suele tener un gabinete de asesores para resolverle los problemas. No querríamos una política interior, de esas que solo dan a patio de partido.

Imprescindible que esté bien comunicada. Y no nos referimos solo a tener una rueda de prensa a cinco minutos. Querríamos a alguien capaz de explicar qué hace sin necesitar quince eufemismos, tres asesores y un hilo de veinte tuits. Pero, sobre todo, alguien capaz de escuchar. Porque estar bien comunicado no es tener cobertura: es que la comunicación circule en ambas direcciones.

Necesitamos espacio. No ciento cincuenta metros cuadrados ni una suite con vestidor. Espacio para que quepa todo el mundo. Los que piensan como nosotros y los que no. Los que acaban de llegar y los que llevan generaciones aquí. Los que tienen mucho y van sobrados y también los que llegan justos a final de mes. Una casa donde, para hacer sitio a alguien, no haya que convencernos de que tenemos que echar a otro. Ya sabemos que los metros son los que son. Precisamente por eso nos interesa tanto cómo se reparten.

Hay básicos esenciales que aguantan una casa y que no deberían estar permanentemente en obras

La querríamos sin barreras. O, como mínimo, con alguien dispuesto a ir quitándolas. También con buenos cimientos. No nos importa mucho de qué color pintéis las paredes cada cuatro años si después el suelo se hunde. Podéis cambiar los muebles de sitio, estrenar cortinas, rebautizar las habitaciones y poner una planta en el recibidor. Pero hay básicos esenciales que aguantan una casa y que no deberían estar permanentemente en obras.

Si puede ser, que esté bien aislada del ruido. Hay mucho. Cada vez más. Gritos por un lado, gritos por el otro, tertulias, titulares, vídeos infinitos, declaraciones indignadísimas sobre la declaración o la actuación indignadísima de alguien más. Nos vendría bien un poco menos de ruido y un poco más de conversación. Las casas donde todo el mundo grita acaban siendo difíciles de habitar.

También querríamos que tuviera vistas. No hace falta que sean al mar. Nos conformamos con que lleguen un poco más allá de las próximas elecciones. Una ventana desde donde se pueda mirar qué pasará dentro de diez, veinte o treinta años también nos parecería un lujo razonable. De hecho, quizás es el único lujo que exigimos. Y sobre todo, por favor, que sea para entrar a vivir.

Desconfiamos un poco de los anuncios que dicen "con muchas posibilidades", porque ya sabemos qué significa: que está todo por hacer. Tampoco nos interesan los "proyectos con encanto" si el encanto consiste en tener que rehacer la instalación eléctrica, cambiar las tuberías y tirar dos tabiques al suelo. Llevamos demasiado tiempo escuchando que esta vez sí, que ahora empieza una nueva etapa, que hace falta una reforma profunda, que se abrirán ventanas y que se repararán las grietas.

Quizás tampoco pedimos tanto. Una política luminosa, exterior, bien comunicada, con buenos cimientos, sin barreras, que disponga de espacio para todo el mundo y, sobre todo, con vistas al futuro. No hace falta que haya piscina. Con cédula de habitabilidad y que sea un espacio libre de fascismo, ya firmamos.