Ngũgĩ wa Thiong'o (Kenia, 1938) es uno de los escritores más destacados del continente africano, con obras como Sueños en tiempos de guerra, Un grano de trigo o Pétalos de sangre. Su nombre ha sonado a menudo para el premio Nobel. Pero también es uno de los escritores más polémicos del continente. Después de sus éxitos iniciales en lengua inglesa, Ngũgĩ decidió abandonar el inglés y empezar a escribir en kikuyu, su lengua materna. Pero, además, formuló duras críticas a los autores que escribían en inglés, acusándolos de crear una literatura no africana. Está en Barcelona, invitado por el PEN Català, para pronunciar una conferencia sobre "África, escritura y emancipación" en el CCCB, el miércoles 10. Aprovechando esta visita, se han editado en catalán y en castellano algunas de las obras clave del autor, o se han hecho nuevos lanzamientos de ediciones antiguas. Rayo Verde ha publicado en catalán Descolonitzar la ment, Desplaçar el centre. La lluita per les llibertats culturals y Somnis en temps de guerra. Memòries d'infantesa. En castellano han publicado Sueños en tiempos de guerra. Memorias de infancia y Desplazar el centro. La lucha por las libertades culturales. De Bolsillo ha sacado Un grano de trigo (quizás la más emblemática de sus obras), El brujo y el cuervo, Descolonizando la mente y El diablo en la cruz. Y Kailas ha publicado otra de las obras clásicas de Ngũgĩ wa Thiong'o: No llores, niño.

acte ngugi wa thiongo

Desplazar el centro

Una de las ideas básicas de Ngũgĩ wa Thiong'o es que hace falta desplazar el centro del mundo y no permitir la hegemonía cultural occidental. Y para conseguir esto apuesta por una defensa de las lenguas minorizadas. Ante de los periodistas que escuchaban su presentación, Ngũgĩ wa Thiong'o ha asegurado que "Todas las lenguas se pueden dividir en dos grupos: las que marginan y las que son marginadas (aunque no sean marginales)". Ha reivindicado el multilingüismo con una analogía musical: "Por el hecho de que toques un instrumento eso no quiere decir que no permitas que se toquen otros, la riqueza de la música viene justamente de la combinación armónica entre todos los instrumentos, sin ninguno que domine. Y ha apuntado que "El multilingüismo es el oxígeno de las lenguas y el monolingüismo impuesto es el monóxido de carbono cultural". Ngũgĩ wa Thiong'o ha reivindicado la validez de cualquier lengua para crear literatura que pueda llegar a todo el mundo: "En principio no hay ninguna lengua que en sí sea más universal que el otro". Ha reconocido que hoy en día en el África hay muchos escritores jóvenes que no conocen sus lenguas vernáculas, porque se han educado en las lenguas europeas. Pero apunta que hay escritores que escriben en lenguas propias, aunque son una minoría y no son tan visibles como los que lo hacen en lenguas europeas, porque hay un desequilibrio de poderes.

Sobre los autores "euroafricanos"

Ngũgĩ wa Thiong'o ha insistido en su tesis que los autores africanos que escriben en lenguas europeas no hacen literatura africana. Ha asegurado que no hay ningún problema en que la gente escriba en la lengua que quiera, y ha apuntado que en África hay grandes escritores en lenguas europeas, pero ha dejado muy claro que le parece intolerable que una literatura dominante suplante a una dominada. Ha afirmado que si volviera a escribir Desplazando el centro, utilizaría el término "suplantación de identidad": al igual que si alguien fuera al banco y te robara el dinero pasándose por uno, se reaccionaría con indignación, alega que también se tiene que reaccionar con indignación cuando alguien presenta como si fuera tu cultura una cosa que no lo es. "Los escritores africanos en lengua europea pueden escribir grandes obras de arte, pero desde el punto de vista identitario, no están haciendo escritura africana", ha afirmado tajante.

Ngugi wa Thiongo Sergi Alcàzar

En defensa del kikuiu

Ngũgĩ wa Thiong'o reconoce que no es fácil escribir en kikuyu: "Puede llegar a ser una batalla. El kikuyu no es una lengua de poder, como tantas otras lenguas africanas. En Kenia es el inglés el que domina todos los ámbitos de la vida: la administración, la educación, el comercio... Alguien que escriba en una lengua africana, en Kenia o en cualquier otra parte del continente, tendrá dificultades. El mundo editorial facilita las publicaciones de textos en inglés. Es una lucha, es como empujar toda una montaña". Y, a pesar de todo, se muestra decidido a continuar con esta práctica, ya que para él es básica para "descolonizar la mente". Cree que los occidentales, para dominar el continente africano, además de las armas de fuego, han usado un instrumento básico: "la bomba cultural", que ha sido clave para asentar su dominio. En Descolonizando la mente escribe: "El efecto de una bomba cultural es aniquilar la creencia de un pueblo en sus nombres, en sus lenguas, en su entorno, en su herencia de lucha, en su unidad, en sus capacidades y, a la larga, en él mismo".

Contra el dominio lingüístico

El escritor kikuyu argumenta que la lengua de poder va adquiriendo más poder a través de la violencia ejercida contra las otras lenguas. Asegura que esto no sólo pasa en África "Di una conferencia en Nueva Zelanda, y una mujer maorí me hizo un obsequio y me dijo que no hablaba de Kenia, sino de la historia de los maoríes. Más tarde supe que las mismas prácticas que se habían hecho con nosotros se habían hecho con los maoríes. Me di cuenta de que para aprender inglés parece que hace falta desaprender las otras lenguas. Cuándo di una conferencia entre los sami de Noruega, me preguntaron: "¿Como es que tú sabes tanto sobre nosotros?". Habían sufrido lo mismo que los kikuyus. Ngũgĩ wa Thiong'o apunta que la lengua dominante generalmente se populariza gracias a la violencia: en Europa, en Asia, pero también entre los indios norteamericanos (que fueron maltratados en los internados de Pensilvania, donde se les obligó a tomar nombres ingleses el mismo día que llegaban al establecimiento). Eso provoca, a la larga, una sensación de rechazo de los autóctonos hacia la lengua propia, y acaban abandonándola. Pero apunta que es necesario combatir esta tendencia: "Es una situación atípica, una situación forzada por las estructuras de poder. Y se acaba por normalizar una anormalidad".

Defensa dels petits

En su conferencia en el CCCB, Ngũgĩ quiso dejar claro que el problema no radica en la existencia de miles de lenguas, culturas y religiones, sino en las relacioens entre ellas, en la voluntad de que una sea superior a la otra. El autor kikuyu ha denunciado el analfabetismo lingüístico de aquellos que consideran que sus idiomas son inherentemente superiores a los otros. Ha reivindicado que todos los idiomas son fuentes de belleza y de infinitas posibilidades y que "tienen mucho que decir sobre nuestra humanidad común si se liberan del "feudalismo lingüístico". Ha recordado que ningún idioma debería crecer sobre la tumba de otros idiomas. Pero, según él, esta es la "lógica imperial". Ha terminado dejando claro que quiere que el mundo sea un mundo conectado, pero "partiendo de lo que somos". Ha apuesto, pues, por un plurilingüismo "partiendo del idioma propio como base" para evitar "una situación de esclavismo".

La herencia del Mau-Mau

Ngũgĩ es kikuyu. Y los kikuyus fueron uno de los pueblos que se enfrentó con más firmeza a la dominación colonial inglesa. El Rift Valley, donde vivían los kikuyus, fue la zona de preferencia de instalación de granjeros blancos (algunos de ellos aristócratas reconvertidos en aventureros, como los que describe James Fox en Pasiones en Kenia, un genial ensayo que sería llevado al cine por Michael Radford). Los kikuyus, en los años 1950, se organizaron en una potente guerrilla, la Kikuyu Central Association (más conocido como Mau-Mau) que se enfrentó con decisión a los colonos ingleses. Pero no se trataba sólo de un movimiento guerrillero, sino que el Mau-Mau también reivindicaba la recuperación de las tradiciones propias, y contaba con la colaboración de muchos curanderos y jefes tradicionales. Los ingleses respondieron con una represión brutal: centenares de miles de kikuyus fueron encarcelados en campos de concentración, unos 20.000 podrían haber muerto en manos de las tropas inglesas y algunas decenas de miles más habrían muerto como consecuencia de los desplazamientos y malos tratos. Ngũgĩ wa Thiong'o no formó parte del Mau-Mau, porque era demasiado joven, pero deja constancia de los recuerdos de aquel conflicto en sus memorias, Sueños en tiempos de guerra, y también en algunas de sus novelas, como Un grano de trigo. Y es que para los kikuuus, a pesar de sufrir una derrota militar, el Mau-Mau fue todo un referente de resistencia y de dignidad.

Un autor de moda

Ngũgĩ wa Thiong'o en los últimos años se ha convertido en un emblema de los intelectuales de la escuela de Estudios Culturales. Un autor que no había sido muy reconocido hasta el siglo XXI, ha pasado a ser muy leído. Sus ensayos Descolonizando la mente o Desplazando el centro se han convertido en referentes obligados para los especialistas en estudios postcoloniales del mundo entero. Sus obras de los años setenta y ochenta son traducidas y reeditadas, como las obras de Franz Fanon, que tan de moda habían estado en los años sesenta y setenta. Ngũgĩ wa Thiong'o se ha convertido en todo un emblema en la lucha contra las supervivencias de la colonización por todo el mundo. En realidad, es invitado continuamente a diferentes países del mundo para que exponga sus teorías. Pero no a Kenia. El gobierno keniano lo ha perseguido mucho por su lucha política y cultural. La última que visitó el país, tras un largo exilio, sufrió una gravísima agresión. Ahora vive en California.

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