Los misteriosos y enigmáticos moriscos catalanes

En 1609 el rey Felipe III promulgó la orden de expulsión de la población morisca establecida en los estados peninsulares de la monarquía hispánica. Aquella medida afectó, en conjunto, a unas 300.000 personas, unas 4.000 en Catalunya, y fue la peor crisis humanitaria de la Europa del siglo XVII. Aquellos moriscos catalanes eran un elemento más del paisaje social y económico del país. Su expulsión representó la ruina —y a veces, la muerte— de aquellas familias y, de rebote, el hundimiento de la economía en los pueblos en los que eran una parte importante de la población.