Nueva York es un estado mental. Lo cantaba Nas en su icónico Illmatic, primer disco del rapero nacido en las viviendas sociales de Crown Heights, en Brooklyn. Pero tú ya lo sabías. Lo habías descubierto en la adolescencia, escuchando a los Ramones y mirando las películas de Scorsese, Public Enemy y Woody Allen. Descubriendo la obra de Andy Warhol y la discografía de Talking Heads. Y a Lou ReedBasquiat, Gay Talese, Patti Smith, Keith Haring, Sonic Youth, Jean Didion, De La Soul... Nueva York es un estado mental. También lo canta Jay-Z con Alicia Keys. ""Yeah, I'm out that Brooklyn, now I'm down in Tribeca, Right next to De Niro, but I'll be hood forever, I'm the new Sinatra, and since I made it here, I can make it anywhere, yeah, they love me everywhere", pero tú ya lo sabías desde que, muchos años atrás, habías leído El Palacio de la Luna de Paul Auster e intuiste que la literatura podía ser algo más excitante de lo que te enseñaban en instituto. Te convertiste en un devoto de aquel seguidor de los Mets, recomendándolo con la misma insistencia mesiánica con la que los adolescentes de hoy en día aseguran que Taylor Swift es la mejor artista de la historia.

Viajaste a Nueva York por primera vez la última semana de agosto de 2001, el mundo todavía no había cambiado, y tú tenías tres objetivos: pasar una noche en el CBGB, acudir como público al programa de David Letterman y tropezarte por las calles de Brooklyn con Paul Auster. Solo conseguiste el primero de tus hitos. Desde entonces has vuelto varias veces. El CBGB hace años que cerró, David Letterman hace muchas temporadas que dejó de hacer su programa, pero Paul Auster seguía escribiendo.

La música del azar

En noviembre de 2022 regresaste a la ciudad que no duerme nunca. Discretamente, sin confesar tus intenciones a tu pareja, diseñaste unas vacaciones para darte de bruces con el autor de la Trilogía de Nueva York. Alquilaste en Airbnb un apartamento en Park Slope, donde sabías que vivía con su mujer, la también escritora Siri Hustvedt, y en la semana larga que estuviste, te inventaste mil y-una excusas para pasar por delante de algunos de los escenarios que aparecían a sus novelas: el Hotel Harmony, el Elliot Garden Books, Jackson Heights, Grand Central,  Joe Junior's, el Pen Amirecan Center, la Community Bookstore, el Greenwood Cemetery, el Bagel Delight, el Brooklyn Cigar Co... Incluso, cada mañana te plantabas en la esquina de la calle 16 con Prospect Park West, la que cada mañana fotografiaba a Harvey Keitel en aquella deliciosa película que es Smoke, filme de 1995 dirigido por Wayne Wang con guion de Austero. Nada de nada.

Esperabais el uber que os tenía que llevar al aeropuerto para coger el vuelo de vuelta en Barcelona, cuando pasó por delante de vosotros. Era un tipo alto, delgado, de unos setenta años. Pelo blanco peinado hacia atrás y una gran nariz. Os saludó.

-Good morning
-Paul?
-No I'm Mike.

Fue la música del azar. Paul Auster también es un estado mental