Joan Garcia del Muro es filósofo. Ha realizado numerosos estudios sobre el totalitarismo y sobre la educación, pero también se ha preocupado mucho por el concepto de verdad. Es esta preocupación que le ha llevado a publicar Good bye, veritat. Una aproximació a la postveritat, un libro que el año pasado le hizo ganar el premio de ensayo Josep Vallverdú y que ahora publica la editorial Pagès. En esta obra Garcia del Muro se plantea cómo la postverdad ha llegado a cuestionar el mismo concepto de verdad y se pregunta para quién ha resultado beneficioso eso. El miércoles 12, en la Semana del Libro en Catalán, a las 19h, en el módulo 36, el autor firmará ejemplares de su libro.

verdad postverdad señal tráfico pixabay

En su libro presenta un listado impresionante de noticias falsas que han sido difundidas como ciertas a pesar de que hay pruebas de su falsedad. ¿Son las únicas, o hay más?

Hay muchísimas más. La selección de las noticias fue una parte importante del trabajo de hacer este libro, porque hay infinidad. Este libro lo acabé hace un año y medio, pero ha marcado mi forma de leer. Cada día, ahora, encuentro nuevas noticias falsas... No tanto en los medios tradicionales, como en las redes, sobre todo...

La postverdad es más perversa que la mentira

¿Qué diferencia la postverdad de la mentira de siempre?

Postverdad no es igual a mentira, aunque generalmente se habla de la postverdad usándola como sinónimo de mentira. Para mí la postverdad tiene un componente que la hace más perversa que la mentira. La postverdad es una situación epistemológica a la que se llega tras haber diluido la verdad. Es despedirse de la verdad. Tras el fin de la Segunda Guerra Mundial se argumenta que se han defendido verdades de forma demasiado contundente, y eso nos ha llevado a la barbarie. En la segunda mitad del XX se deduce que para acabar con los totalitarismos, hay que debilitar la noción de verdad. Eso que en principio quería ser liberador no tuvo los efectos esperados por sus teóricos.

¿Qué efectos negativos tuvo?

Tras la muerte de Dios y la muerte del hombre ha venido la muerte de la verdad. Es uno de los dogmas del pensamiento de la segunda mitad del siglo XX. Pero al diluir la verdad, también se acaba con la noción de mentira. Ya se sabe que los poderosos han usado siempre la mentira. Pero antes yo podía denunciarla, podía reclamar mi derecho a la verdad. Ahora, en cambio, si se ha acabado con la verdad, no puedo denunciar la mentira: todo es válido. No me puedo rebelar. Quien tiene poder puede crear sus propias verdades. Si no hay verdad, si todo son interpretaciones igualmente válidas, no hay engaño....

Quien tiene poder puede crear sus propias verdades

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¿El pensamiento posmoderno ha resultado esterilizante para la Filosofía y para las Ciencias Sociales?

Creo que sí, a pesar de que nada más lejos de su intención inicial. Pero tuvo efectos negativos, tanto por la esencia de su pensamiento, como por la forma de su pensamiento. Si lo que defendemos es que tenemos que debilitar el pensamiento, que nuestro discurso no tiene que pretender objetividad, y que sólo nos sirve de forma individual, y pensamos que la filosofía no tiene que encontrar verdades, eso produce una cierta infertilidad, una cierta parálisis... Si no creo en la verdad no perderé el tiempo buscándola. Algunos de los teóricos del postmodernismo, como Deleuze o Baudrillard, tienen un estilo tan oscuro y enrevesado, que impide su efectividad. El estilo elitista de algunos académicos lo que hace es bloquear el acceso de la gente al conocimiento.

En Good bye, veritat, denuncia que hay un retroceso del pensamiento crítico... O incluso una renuncia voluntaria a él. ¿Por qué?

El retroceso del pensamiento crítico va ligado a la pérdida de confianza en el pensamiento. Hay un retroceso en todas las tomas de posición que son fuertes. Si yo tengo que relativizar todas mis posiciones, eso también supone disminuir mi compromiso político y moral, y que mis actuaciones sean menos decididas. La disolución de la verdad, el anarquismo epistemológico (el "todo vale") imposibilita establecer unos ciertos mínimos sobre los que definir un pensamiento crítico.

La postverdad ha producido desmovilización política

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¿Y qué efectos ha tenido eso para la política?

La postverdad también ha marcado la política. Ha sido completamente desmovilizadora. Si no hay justicia, si todas las nociones de justicia valen, no tengo legitimidad para defender mi concepción. Y dejo de actuar.

Las redes sociales no contribuyen al diálogo y la confrontación de ideas, según Good bye, veritat...

Es increíble, y yo creo que nadie hubiera sido capaz de preverlo. Las redes sociales tienen cosas muy positivas, y en mis estudios recurro con frecuencia a ellas. Pero también tienen un efecto negativo. Contribuyen a crear nuestra propia burbuja, un espacio en el que sólo entra lo que yo quiero que entre, y eso hace que nos reafirmemos en nuestras opiniones y nos blindemos a las discrepancias... Por otra parte, el pensamiento crítico se tiene que basar en una reflexión seria, en un esfuerzo... Hace falta leer textos largos, y leerlos lentamente. Pero eso va en contra de la cultura que se está imponiendo. Para poder edificar un pensamiento complejo hacen falta un poco de calma y un gran rigor. Eso quiere decir evolucionar poco a poco, leer y releer.. Esto no se puede hacer con Twitter.

Mucha gente dice que Trump es el máximo exponente de la postverdad. ¿Está de acuerdo con ello? ¿Es el único?

Es innegable que Trump se ha convertido en un icono de la postverdad, pero es obvio que no es el único. Trump y Putin son casos paradigmáticos que yo uso mucho en el libro para ilustrar qué es la postverdad. Pero nos encontraríamos con muchos casos por toda Europa, e incluso en Catalunya. Yo creo que se infravalora a Trump y sus asesores, como ya había pasado con Reagan. Quizás los esquemas de los politólogos no acaban de encajar con estos personajes, como Putin, que han sabido usar estrategias inusuales que son muy efectivas.

Se tendría que ver cómo conjugar la libertad de información con el derecho a no ser engañados

¿Porque cree que la postverdad atenta contra la democracia?

La democracia tiene algunos pilares irrenunciables, y uno de ellos es la información veraz. La base de la democracia es la decisión libre; pero para tomar decisiones libres hace falta que se tenga información fiable. Pero si se engaña a los que tienen el derecho a decidir, todo el resto del mecanismo estará viciado desde el principio, todo queda pervertido, desvirtuado... Se tendría que ser muy cuidadoso en este sentido. Se tendría que ver cómo conjugar la libertad de información con el derecho a no ser engañados. Cualquier intento totalitario empieza por el control de la información... La manipulación de la información distingue una democracia real de regímenes autoritarios o de pseudodemocracias que en realidad no lo son. Democracia no es sólo hacer unas votaciones o un referéndum, sino que eso se haga con información veraz.

¿La postverdad ha llegado a Catalunya?

Sí, estamos en el mundo, para lo bueno y para lo malo. Nos ha llegado la postverdad y lo ha hecho a nivel de la política, sobre todo. Algunos de los rasgos básicos de la postverdad, como suprimir los argumentos rigurosos y apelar a las emociones, son muy habituales en nuestro día a día. Se dice a los tuyos lo que quieren oír, calificas a los que se oponen a tu pensamiento de una manera que cohesione tu cuerpo de seguidores... Dentro de los mismos grupos a los que discrepan un poco, en vez de tratar de acogerlos, se tiende a tratarlos de disidentes o de traidores. Me parece preocupante. Pero no es excepcional. No somos especiales. Estamos en el mundo en que estamos y así es como vivimos. Es mucho más difícil movilizar con argumentos que contagiar emociones.

La postverdad está de moda en ciertos círculos intelectuales. ¿Siente que navega a contracorriente?

Este libro lo escribí básicamente pensando en mis alumnos, y yo creo que a ellos les resultará de utilidad. Pero a menudo me encuentro a contracorriente en el mundo de la filosofía. Y es curioso, porque yo pienso que los que más se tendrían que posicionar contra la postverdad deberían ser los filósofos. Se posicionan en contra de ellos historiadores, sociólogos, científicos... En cambio los filósofo son los que más cuestionan la verdad. Pero cuando hablo con gente de fuera del ámbito filosófico encuentro a gente que suele estar más de acuerdo conmigo... Desde algunos ámbitos se empieza a cuestionar seriamente la postverdad.