Las excavaciones llevadas a cabo en el entorno del castillo de Castellfollit de Riubregós, en la Anoia, han revelado la presencia de estructuras que se pueden datar en el siglo V. Estos hallazgos podrían situar este yacimiento entre los más importantes para reinterpretar el origen de las fortificaciones en la Catalunya interior, normalmente datadas más adelante. Las estructuras son "mucho más antiguas" que el castillo, que está documentado alrededor del año 1.000. Las excavaciones también han confirmado que buena parte de las fortificaciones conservadas se construyeron entre los siglos VIII y IX. En un comunicado, el Ayuntamiento de la localidad ha explicado que, gracias a este descubrimiento, la Generalitat y la Diputación de Barcelona han acordado invertir más de 450.000 euros para dar continuidad a la investigación y en la recuperación del monumento hasta 2027. Con esta inversión se quiere consolidar las estructuras descubiertas y ampliar el conocimiento sobre su evolución, lo que puede dar más información sobre construcciones similares en esta parte de Catalunya.
Desde el año 2022, las diversas excavaciones en este recinto monumental han permitido documentar completamente la torre oeste y la muralla sur, construida con una técnica singular de hormigón de yeso. Los análisis arqueométricos que se han practicado en el recinto para poder datar los hallazgos han confirmado que la muralla data de los siglos VIII y IX, mientras que algunos morteros localizados en la torre oeste se han podido datar unos trescientos años antes, en el siglo V. Estos hallazgos podrían proyectar una cronología que evidencia la existencia de estructuras y fortificaciones "muy anteriores" al castillo medieval en el interior de Catalunya.
Estas dataciones coinciden con las obtenidas en otras fortificaciones como los castillos de la Torre de Vallferosa, Ardèvol, Lloberola o Santa Perpètua de Gaià. Los hallazgos refuerzan la hipótesis de que estas construcciones forman parte del sistema defensivo desarrollado en la frontera andalusí entre los siglos VIII y IX, hecho que está obligando a revisar la cronología tradicional de numerosos castillos de la Catalunya interior.
450.000 euros para continuar investigando
Ante estos hechos, la Generalitat de Catalunya y la Diputación de Barcelona han acordado invertir 450.000 euros para seguir trabajando en las excavaciones y recuperar el monumento durante este año. La inversión se concreta en dos líneas de financiación. La Diputación de Barcelona aporta 275.000 euros a través del Programa Sectorial de Restauración del Patrimonio Arquitectónico, mientras que el Departament de Cultura contribuye con 176.457,92 euros destinados a la restauración del muro norte y de la iglesia del conjunto. Las actuaciones incluirán la restauración de la torre oeste, la consolidación del muro perimetral norte, la recuperación de la iglesia y la continuación de las excavaciones arqueológicas en el recinto y en su entorno.
También se adoptarán medidas específicas para garantizar la conservación de los excepcionales grafitis medievales, de acuerdo con los criterios del Centro de Restauración de Bienes Muebles de Catalunya (CRBMC), y se implantarán sistemas de control ambiental para asegurar su preservación. Además de garantizar la conservación del monumento, el proyecto ampliará los espacios visitables, mejorará la seguridad y la accesibilidad y reforzará el potencial cultural, educativo y turístico del conjunto. El Ayuntamiento de Castellfollit de Riubregós considera esta actuación una apuesta estratégica para preservar un "patrimonio excepcional, reforzar la identidad histórica del municipio y consolidar el castillo como uno de los grandes referentes patrimoniales y arqueológicos de la Catalunya Central".