Berlín (entonces capital del III Reich), 2 de enero de 1936. Hace 90 años. La organización gubernamental Kraft durch Freude ('Fuerza a través de la Alegría'), más conocida por el acrónimo KdF, se ponía manos a la obra para sacar adelante su proyecto más ambicioso: la construcción de la macrociudad de vacaciones Prora, en la isla de Rügen —en la costa alemana del mar Báltico. Prora, pensada como una gran instalación balnearia, tenía que ser el gran centro de vacaciones de la clase obrera alemana, que, por primera vez, podría acceder a un modelo de morada que, hasta entonces, solo había estado al alcance de las clases burguesas. Pero, ¿era este, realmente, el propósito del régimen nazi alemán con este macroproyecto?

Cartell publicitari Kdf. Font Kunst und Gewerge Museum. Hambrug
Cartel publicitario KdF / Fuente: Museo Kunst und Gewerge (Hamburgo)

¿Qué era, en realidad, la KdF?

La Kraft durch Freude era una organización gubernamental creada por el régimen nazi alemán en 1933. De hecho, sería una de las primeras organizaciones que crearía el Partido Nazi poco después de ganar las elecciones que lo condujeron al poder (1933). Pero la KdF no tenía una vida autónoma, dependía del Deutsche Arbeitsfront ('Frente Alemán del Trabajo'), el sindicato único del régimen nazi alemán, fundado el 10 de mayo de 1933, después de la ilegalización de todos los sindicatos. Hitler había situado, al frente del Deutsche Arbeitsfront, a Robert Ley —jefe de organización del Partido Nazi desde 1932— y a Bodo Lafferentz —jefe de la Organización de Empleados Alemanes, el sindicato nazi antes de que Hitler llegara al poder, y creador del Volkswagen Escarabajo.

Robert Ley, responsable del proyecto Prora. Fuente Archivo Federal de Alemania
Robert Ley, responsable del proyecto Prora / Fuente: Archivo Federal de Alemania

¿Cuál era el objetivo de la KdF?

La misión que se encomendó a la KdF fue la creación de una nueva sociedad a partir de los valores que predicaba el Partido Nazi: el fortalecimiento del orgullo nacional y del espíritu comunitario. A través de sus programas de ocio, no solo tenía que crear medidas destinadas a mejorar la energía de los trabajadores, el rendimiento laboral, con un clarísimo objetivo orientado a la productividad económica, sino que también tenía que impulsar un escenario que lo hiciera creíble (una progresiva desaparición de las desigualdades sociales a partir de un modelo general de vacaciones). En consecuencia, el ocio se convertía en un instrumento importantísimo al servicio de este objetivo y, por tanto, debía ser controlado por el Estado.

Publicidad del escarabajo. Fuente Lebendiges Museum. Núremberg
Publicidad del Escarabajo / Fuente: Lebendiges Museum (Núremberg)

¿Qué fue Prora?

El macroproyecto Prora consistía en la construcción de un gran edificio de más de cuatro kilómetros de largo, situado en paralelo a la línea de la costa, en un espacio virgen a escasos cien metros de la arena de la playa. Este macroedificio podría albergar hasta 20.000 huéspedes en turnos semanales, pero, fieles al objetivo de la KdF, el arquitecto Clemens Klotz diseñó 5.000 habitaciones idénticas: todas con la misma superficie (5 metros de largo por 2,5 metros de ancho) y en ellas metían dos camas dobles (una para la pareja y la otra para los hijos), un armario y un lavamanos. Y todas con vistas al mar Báltico. La cocina, el váter o las duchas eran, a propósito, comunitarias, y estaban distribuidas por los pasillos de las diferentes plantas de aquel macroedificio.

Esbozo del proyecto Prora, obra del arquitecto Klotz. Fuente Dokumentations Zentrum Prora
Esbozo del proyecto Prora, obra del arquitecto Klotz / Fuente: Dokumentationszentrum Prora 

¿Qué pasó con Prora?

El régimen nazi alemán nunca llegó a poner en funcionamiento el macroproyecto Prora. El 1 de septiembre de 1939, Hitler ordenaba la invasión de Polonia y provocaba el estallido de la II Guerra Mundial (1939-1945). Hacía tres años que se trabajaba en él, pero las obras no estaban completadas y el estallido del conflicto modificó las prioridades del régimen nazi. Los trabajadores de Prora fueron transferidos al armamentista Vergeltungswaffen, que fabricaba las llamadas armas de represalia (misiles que se utilizaban para bombardeos a gran distancia), y el valor de vacaciones asociado a orgullo y comunidad fue sustituido por el de guerra. Los trabajadores alemanes considerados “hombres útiles” serían enviados al frente y nunca conocerían Prora.

El sórdido destino de Prora

No obstante, aquel proyecto no cayó en el olvido. El conflicto mundial consumía todas las energías de la Alemania nazi y el régimen de Hitler reconvirtió el proyecto Prora. Durante la fase central de la guerra —y coincidiendo con los ataques aéreos aliados sobre el norte de Alemania—, la parte habitable de Prora (dos de los ocho edificios, concluidos antes del estallido del conflicto) fue habilitada como refugio civil de la población bombardeada de las ciudades de Hamburgo, Lübeck y Rostock. Poco después (1944), sería destinada a residencia del personal de la Luftwaffe (la aviación militar alemana). Y en 1945, tras la ocupación soviética de la parte oriental de Alemania, sería transformada en una academia militar de la desaparecida República Democrática Alemana.