El escritor Biel Mesquida ha sido galardonado con el 58º Premi d'Honor de les Lletres Catalanes, distinción que otorga Òmnium Cultural desde 1969. Novelista, poeta, dramaturgo, crítico literario y periodista, Mesquida ha sido escogido por su "buena literatura", que el jurado describe como "monumentos barrocos que contagian pasión", y por su "defensa de la lengua y cultura catalanas" como activista. "Se premia a un autor libre, activo y defensor de los valores que nos hacen humanos apasionados en tiempos de tinieblas", apunta el veredicto. El jurado de esta 58 edición del premio ha estado formado por Margarida Aritzeta, Àlex Broch, Maria Campillo, Raül Garrigasait, Àngels Gregori, Marta Nadal, Jaume C. Pons Alorda, Clàudia Pujol y Enric Sòria. El premiado recibirá 20.000 euros y el acto de entrega del galardón será en el Palau de la Música Catalana. Nacido en Castelló de la Plana en 1947, Mesquida ha vivido buena parte de su vida y ha escrito su obra en Mallorca.
El jurado del premio celebra a Biel Mesquida como "uno de los mejores rapsodas del panorama actual" y afirma que oírlo recitar invita al oyente "a descubrir prodigios literarios". También destaca su activismo por la lengua catalana como impulsor del Festival de Poesia de la Mediterrània. Òmnium Cultural ha destacado especialmente su perfil crítico y combativo y el espíritu "rompedor" e incluso "demasiado avanzado para su época", con una obra "desacomplejada, libre e indomable". El veredicto destaca cómo su primera novela, L'adolescent de sal (1975), fue "revolucionaria" en su momento y abrió las letras catalanas a las corrientes internacionales. Fue una obra prohibida por el franquismo durante los últimos momentos de la dictadura y el jurado considera acertado el premio a Mesquida en un contexto en el cual "la ultraderecha ataca de manera sistémica los fundamentos".
El autor ha hecho gala del activismo que le destaca el jurado del Premi d'Honor con una denuncia de las políticas hacia la lengua catalana del Govern de Marga Prohens en las Illes Balears en su primera intervención desde la Nau Bòstik de Barcelona, donde Òmnium Cultural ha anunciado al galardonado. Mesquida ha denunciado a los "genocidas de culturas" que quieren "destruir" la lengua catalana, "fuerzas del mal que atacan por todas partes", y ha hecho un llamamiento a defenderla porque está en "una situación de emergencia". También ha recordado cuando tomó conciencia política durante la dictadura franquista, "que algunos ahora quieren hacer pasar por dictablanda", y su juventud en los años 60 y 70. Mesquida ha aseverado que el franquismo todavía está presente en quienes quieren una lengua catalana "desmenuzada" y ha denunciado el "ahogo premeditado" desde las instituciones. Sobre esto, ha remitido de nuevo el ejemplo de las "puñaladas" al catalán en las Illes, señalando la derogación de las leyes de memorias históricas o la exención de que los trabajadores públicos tengan que saber catalán.
Asimismo, Biel Mesquida ha hecho un llamamiento a militar "modestamente" a favor de "las luces" y contra la barbarie de los "tecnocapitalistas" que quieren "mantener sus privilegios", y ha denunciado las más de sesenta guerras activas en el mundo y los "genocidios". También ha aseverado que Catalunya no es una nación, sino un "trozo" de nación de los Països Catalans, y se ha mostrado explícitamente favorable a una independencia que ve "necesaria" por la lengua y cultura catalanas. Si bien nacido en 1947 en Castelló y vinculado a Mallorca, Biel Mesquida conoce Catalunya bien y ha estado vinculado a Barcelona, ciudad en la que vivió, estudió y trabajó en las décadas de los sesenta y setenta y sobre la cual ha recordado este jueves los años de su efervescencia juvenil.
Mesquida ha descrito su escritura como compactar la lengua en un pequeño hielo que "irradia". Un lenguaje que "diga cosas", como dicen todavía las obras "de los maestros", entre los cuales ha citado a J.V. Foix, Mercè Rodoreda o Gabriel Ferrater. Los escritores en lengua catalana, ha dicho, son "soldados líquidos" que buscan "la excelencia". Identitariamente, el autor ha afirmado que siempre ha ido "con gente joven" y que no cree en las generaciones, de modo que no se vincula a los escritores de los años setenta. Mesquida ha afirmado que le gusta más leer que escribir, pero escribe cada día con disciplina, porque lo ve necesario. Así, ha apuntado que su "laboratorio de pruebas" son sus colaboraciones en los medios de comunicación, donde trabaja desde hace décadas con la condición de que le dejen escribir lo que quiera. Además, Mesquida ha avanzado que su próxima obra será un libro sobre la Guerra Civil, donde vierte también historias personales y familiares que lo han nutrido.
La Barcelona de los 60 y 70
Su vínculo con la literatura nace de pequeño y, como ha recordado él mismo, fue lector y escritor precoz y compulsivo. En buena parte gracias a la biblioteca materna, por la cual entró en contacto muy pronto con las obras de March, Costa i Llobera, Rodoreda, Ferrater, Foix o Espriu. De adolescente, asistió a clases clandestinas de catalán y a sesiones ilegales de lectura de poesía en casa de Josep M. Llombart. Años durante los cuales entró en contacto con personalidades de las letras mallorquinas. El activismo se lo llevó a Barcelona y en la UB fue uno de los fundadores del SDEUB y se destacó en las movilizaciones estudiantiles contra la dictadura. Durante su estancia en Barcelona conoció y se nutrió de autores como Joan Brossa, Maria Aurèlia Capmany, Gabriel Ferrater o Joan Fuster. También con cantautores como Joan Manuel Serrat, Maria del Mar Bonet, Raimon o Guillermina Motta.
Una obra prolífica y premiada
En el plano literario, destacan sus novelas como el citado L'adolescent de sal (1975) o Excelsior o el temps escrit (1995). También cuentos como Doi (1990), T'estim a tu (2001) y Els detalls del món (2005). En poesía, El bell país on els homes desitgen els homes (1974) y The Blazing Library (1994). Su prolífica obra le ha valido para ganar numerosos premios, como el Ciutat de Barcelona, el Premio de la crítica de narrativa catalana, el premio Prudenci Bertrana, el Llorenç Villalonga e incluso la Creu de Sant Jordi en 2005. "La escritura de Biel Mesquida, con su búsqueda de la belleza como pasión fija, su lenguaje poético exuberante que siempre es innovación, complejidad y experimento y una crítica feroz, radical y ácida, es una de las más singulares, noveles y creativas del panorama literario catalán contemporáneo", destaca Òmnium Cultural.
Además de la literatura, Biel Mesquida es licenciado en Ciencias Biológicas (1969) y en Periodismo (1974) y ha sido responsable de la sección de biología de la Gran Enciclopedia Catalana. También ha puesto un pie en la edición como director de Ucrònia de Iniciativas Editoriales y ha sido fundador y jefe del servicio de comunicación de la Universitat de les Illes Balears desde 1984 hasta 2011. Paralelamente, ha dirigido el suplemento científico del Diario de Mallorca y ha colaborado con diversos medios de Catalunya y el resto del Estado. También ha sido coguionista de la película El Mar, de Agustí Villaronga.
Biel Mesquida toma el testigo del filósofo y teólogo Pere Lluís Font, que fue galardonado el año pasado con el 57º Premio de Honor de las Letras Catalanas. Òmnium Cultural valoró su aportación "incalculable" al pensamiento catalán y su obra "de primera magnitud". La entidad cultural lo describió como "un filósofo de dimensión europea que dignifica la cultura catalana” y una figura importantísima “para la construcción del país”. El galardonado del año pasado, apuntaba entonces el presidente de la entidad, Xavier Antich, “es uno de los grandes sabios humanistas que tiene Cataluña”, y destacó el hecho de ser “un defensor y divulgador de la lengua catalana”.