El Disseny Hub muestra una exposición con 3.500 fotografías de 3.500 autores diferentes. No han sido escogidas de ninguna forma: ni por calidad técnica, ni por valor artístico, ni por tema... Sólo están clasificadas por orden alfabético de autor. La Barcelona Printlife, una muestra patrocinada por Fujifilm, no muestra las fotografías por su valor artístico, sino, simplemente, porque tienen valor para su autor. Masato Yamamoto, director de Fujifilm Europa, afirma que si alguna persona escoge una fotografía para enviarla a la Printlife, en un tiempo en que la gente se hace miles de fotografías, es porque le ha provocado una gran emoción, y sólo por eso vale la pena imprimirla, y que todo el mundo la vea. Por lo tanto, esta es una exposición sin comisario, porque parte de la base del "todo vale". No hay nadie con autoridad para escoger. La muestra se podrá ver hasta el 20 de enero, pero como el espacio no permitía exponer las más de 7.000 fotografías presentadas se ha decidido hacer turnos: la mitad de las imágenes se han expuesto ahora, y serán sustituidas por la otra mitad dentro de unos días, de tal forma que todos los fotógrafos amateurs puedan tener su espacio.

Printlife Barcelona

Gatos, perros, niños y viajes

La calidad de las fotografías es muy diversa. Desde aficionados que realmente tienen capacidad de hacer obras de valor artístico, hasta imágenes movidas, desenfocadas y con un encuadre desastroso. Con respecto a la temática, lo que domina, sobre todo, son las mascotas, los niños y los viajes. Todo tipo de perros y gatos, incluso los más zarrapastrosos, son lucidos con orgullo por sus propietarios. Como en las redes sociales, los niños son las otras estrellas de las fotografías: en algunos casos en actitudes ridículas, pero son la satisfacción de sus padres. Mucha gente también aprovecha para presumir de sus vacaciones: los sueños de muchos fotógrafos amateur se plasman en París, en Japón, en Lisboa, en Londres... O en lugares mucho más próximos y mucho menos exóticos, como Cádiz o Barcelona. No faltan las imágenes más tradicionalistas: encontradas familiares, la Semana Santa, las comidas de empresa, las falleras, la primera comunión de la hija, la boda, las fotos de embarazada, la camiseta del club de fútbol favorito... Y sobre todo, las parejas (parece ser que hay que lucir los triunfos amorosos mientras duran...). Hay algunos aficionados que escapan ligeramente del guion: desde marchas nocturnas con final previsiblemente horroroso hasta selfies con un pequeño toque de erotismo (los organizadores dicen que no colgaban las fotografías sólo si eran ofensivas, y lo más ofensivo o provocativo que se puede encontrar en las imágenes expuestas es una matanza del cerdo en Galicia, un hombro desnudo o una imagen del Rey en un acto público...). Un reflejo, sin duda, de las vidas cotidianas de nuestros conciudadanos, mucho menos apasionadas de lo que podrían dejar entender algunas tórridas novelas.

Aterrizan las Printlife en Barcelona

Fujifilm, la histórica marca de películas fotográficas (y últimamente de muchas otras cosas) organiza periódicamente las Printlife con fotografías de ciudadanos anónimos. En Japón este tipo de muestras causan furor y mucha gente va a ver imágenes que pueden haber sido hechas por sus vecinos y compañeros de trabajo. Desde hace poco, se han extendido estas muestras a Europa, a otros países asiáticos y a América. Cuando desde Fuji hicieron la última exposición dedicada a fotografía de toda Europa en Colonia, constataron que de las 15.000 fotografías, más de 7.000 venían del Estado español. Por eso decidieron presentar la siguiente exposición a Barcelona, de donde procedían muchas de las imágenes enviadas. Las 7.000 fotografías que se exponen en el Disseny Hub, proceden, todas, de diferentes puntos del Estado. Esta es la primera exposición de este tipo en el Estado español, y por lo tanto, no se sabe cómo reaccionará el público, pero FujiFilm espera que la reacción de los visitantes sea tan positiva como la de los fotógrafos. Jordi Pujol creía que los catalanes tenían extrañas conexiones con los japoneses. Ahora se verá.

Una apuesta por el papel

Según fuentes de la compañía Fuji, en el año 2000 se hacían 36 fotografías por persona / año. En 2018 se calcula que se hacían 2.000. Pero pocas de estas fotos se pasarán a papel y muchas de ellas no sobrevivirán al cambio de móvil o al virus en el ordenador. Printlife constituye toda una apuesta en defensa de la fotografía en soporte papel. Por eso, la exposición cuenta con unas mesas donde los usuarios pueden imprimirse una fotografía de su móvil y llevársela a casa, lo que se ha pensado como una forma de incentivar la impresión de fotografías. También se organizarán unos talleres, Print Love, para difundir la magia de la imagen impresa entre los jóvenes. Asimismo hay un espacio de photocall donde se espera que los visitantes puedan llevarse un recuerdo fotográfico de su visita. Masato Yamamoto, director de Fujifilm Europa, explica que la fotografía en papel sigue teniendo unos grandes valores: "Ver las fotos en papel es una forma especial de recordar los momentos más emotivos y la gente que nos es más próxima". "En un momento en que todo es tan voluble, la gente busca alguna cosa más palpable. Y la foto en papel sigue teniendo valor. La gente disfruta de la foto impresa, todavía", recuerda Yamamoto, quién está seguro de que pese a estar en la era digital, la fotografía en papel tiene todavía un largo recurrido por delante.

Una ayuda para la memoria

Fujifilms es una empresa que está tan implicada en el campo médico como en el fotográfico. Y por eso ha apostado por vincular la Printlife a un proyecto médico: la lucha contra el Alzhéimer: financiará la Fundación ACE, de investigación y tratamiento de Alzheimer, con una cantidad por cada visitante que pase por el Disseny Hub (también habrá revisiones gratuitas de memoria para aquellos mayores de 50 años que lo deseen). Mercè Boada, directora médica de la Fundación ACE, ha explicado que esta vinculación es especialmente afortunada, porque la fotografía sirve como apoyo para mejorar la memoria de los enfermos: "Ver fotografías genera calidad de vida", ha explicado. Boada ha insistido en qué hay que prevenir el Alzhéimer, y lo ha hecho con un mensaje de esperanza: "Los enfermos de Alzhéimer pueden volver a recordar, pueden volver a vivir". El acto ha sido presidido por la directora de los servicios territoriales de Cultura de la Generalitat, M. Àngels Torras, quien ha afirmado que esta exposición demuestra lo que decía Stefan Zweig, que el arte produce un "milagro". Torras ha querido cerrar el acto con un recuerdo a Joana Biarnés, la fotógrafa recientemente desaparecida, quien afirmaba que "disparaba desde el corazón", como los fotógrafos amateurs que han enviado las imágenes que más les conmueven en la Barcelona Printlife.

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