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Madrid, 21 de abril de 1719. Hace 307 años. El rey Felipe V, el primer Borbón hispánico, ordenaba a Francesco Pio de Savoia —capitán general borbónico de Catalunya— la creación del Cuerpo de Fusileros de Cataluña, un cuerpo policial destinado a la persecución de la resistencia austriacista. La Guerra de Sucesión Hispánica (1705-1714/15) ya había concluido, pero los Miquelets —la guerrilla austriacista— continuaban combatiendo la ocupación borbónica. En aquel momento, el Camp de Tarragona era la zona más conflictiva del país, y Pere Joan Barceló, un carbonero del Priorat conocido como Carrasclet, comandaba un pequeño ejército que se había convertido en la auténtica pesadilla de las autoridades borbónicas de Catalunya. La implantación pionera del Cuerpo de Fusileros en Valls respondía a este escenario.

Representación coetánea de Pere Anton de Veciana / Fuente: Ajuntament de Valls

Quién es quién en aquella historia: Carrasclet

Pere Joan Barceló i Anguera, conocido popularmente como Carrasclet, sería la figura más destacada de la resistencia austriacista durante la primera fase de la posguerra de Sucesión (1714-1720). Nacido en 1682 en una casa de campo a medio camino entre Marçà y Capçanes (Priorat) y de profesión carbonero de carrasca (de ahí le venía el sobrenombre), había combatido en la Guerra de Sucesión en el bando austriacista como oficial de una compañía de fusileros del Ejército de Catalunya. En el año 1705 era alférez, en el año 1713 capitán, y a finales de septiembre de 1714 —después de la caída de Barcelona— se había acogido a un indulto general que, los hechos posteriores demostrarían, no era tal cosa. A mediados de octubre de 1714, el coronel borbónico de Falset había ordenado su detención y su encarcelamiento.

El inicio de la resistencia

La Catalunya de aquella posguerra era un país devastado. Nueve años de conflicto y la tributación de guerra —el "Catastro", el castigo borbónico impuesto al país—, habían convertido Catalunya en un escenario dominado por la miseria y la violencia. Barceló había sido encarcelado, pero con la ayuda de algunos resistentes había escapado de la mazmorra de Falset y se había emboscado en las montañas de Prades. Su experiencia y su personalidad rápidamente lo convertirían en el jefe de un pequeño ejército de guerrilleros. Aquel capítulo de la historia personal de Barceló es muy importante porque explica no solo la creación de los Fusileros —el precedente remoto de los Mossos—, sino también por qué el establecimiento pionero de las Esquadres se radicó en Valls.

Grabado de Valls (finales del siglo XVII) / Fuente: Cartoteca de Catalunya

La guerra de guerrillas

Barceló y su pequeño ejército rápidamente adquirieron categoría mítica. Asaltaban los convoyes militares de alimentos y de armas destinados a avituallar los acuartelamientos borbónicos del Camp de Tarragona. Con valentía y con atrevimiento. Y con encarnizamiento. Generalmente no dejaban vivo a ningún militar enemigo. En repetidas ocasiones las autoridades borbónicas de Tarragona, de Reus y de Valls levantaron el sometent (civiles previamente armados para una misión concreta) con el propósito de "cazar" a Barceló. Pero la extensa red de apoyo social que recibía, y el gran conocimiento del terreno que tenía, hicieron totalmente infructuosas las "cacerías". Finalmente, Pío de Saboya detuvo y encarceló a la familia de Barceló, y publicó un bando general informando de que los fusilaría a todos si el ejército de Carrasclet no se rendía y se entregaba.

Quién es quién en aquella historia: Veciana

Las tropas borbónicas de Falset fusilaron a la madre de Barceló. Pero Pío de Saboya se quedó con un palmo de narices cuando, poco después, se enteró de que Barceló había asaltado la prisión de Falset —con la colaboración de la gente del pueblo— y había liberado a sus familiares. Y más todavía cuando supo que se había presentado a las puertas de Reus y de Valls, y había provocado la desordenada huida de sus respectivas guarniciones borbónicas. Solo un tal Veciana, alcalde de Valls —del régimen borbónico—, liderando un pequeño destacamento de gente del pueblo remunerada para la ocasión había sido capaz de enfrentarse a él. La acción de Veciana, claramente contrapuesta a la deshonrosa actitud de los militares borbónicos (más preocupados por expoliar a la población civil), encendió la luz que había de gestar la creación de los Fusileros.

Mapa borbónico de Catalunya (1714) / Font: Cartoteca de Catalunya

Catalanes contra catalanes

Pere Anton Veciana i Rabassa había nacido el mismo año que Pere Joan Barceló —en 1682—, pero en Sarral (Conca de Barberà). Un dato que ilustra poderosamente el protagonismo de una generación nacida y formada en el periodo de entreguerras: la etapa entre la Guerra de Separación de Catalunya (1640-1652/59) y la de Sucesión (1705-1714/15). Veciana, campesino reconvertido a negociante, se había establecido en Valls (en una casa de la calle del Carme) en plena guerra de Sucesión (1709). Y nunca manifestó su posicionamiento ideológico, cosa que en una Catalunya abrumadora y encendidamente austriacista, no deja de ser un detalle muy revelador. En cambio, cuando los borbónicos lograron la ocupación del Principat (1714), se declaró públicamente un encendido partidario de Felipe V.

En la entrega de mañana veremos cuál era el verdadero objetivo de Veciana y de Pio di Savoia. Y cómo se desplegó sobre el terreno, con sus éxitos y con sus fracasos. Y veremos cómo el ala dura del régimen borbónico, representada por el mismo rey Felipe V y por el nuevo capitán general, Carrillo de Albornoz "el carnicero de la Gleva", interpretaron la evolución de este cuerpo policial.

Francesco Pio di Savoia (inicios del siglo XVIII) / Fuente: Real Academia de Historia