La llegada hace pocas semanas de una tormenta de nieve, lluvia y viento en la península Ibérica devolvió a la fama un nombre de reminiscencias ancestrales, Filomena, más propio de una adorable abuela a quien la crema catalana le sale buenísima que de una borrasca violenta que tiñó de nieve la mitad de la geografía catalana. La denominación de la tormenta levantó la duda de si los nombres clásicos, ramplones y antiguos volverán a estar de moda algún día, pero en Revers no queremos quedarnos sólo aquí: nos gusta averiguar el origen de las cosas curiosas relacionadas con la lengua, por eso hoy proponemos nombres catalanes ancestrales a padres indecisos, pero también nos gusta saltar al terreno de juego de la ciencia-ficción y jugar con aquello que no existe.

Gráfico con los nombres de todas las borrascas previstas por|para la temporada 20-21. (AEMET)

Es por eso que en la lista de hoy, como si nos hubiéramos bebido una poción mágica, nos imaginamos cómo sería el mundo si Catalunya fuera desde hace siglos un país independiente y su agencia estatal meteorológica formara parte del Grupo Suroeste Europeo, es decir, el conjunto de las agencias estatales meteorológicas de Francia, España y Portugal que cada año confecciona una lista de veintiún nombres que, de la A en la P, bautizan todas las borrascas previstas entre octubre y septiembre. Por desgracia, eso es pura imaginación fantasiosa, pero como escoger nombres para niños recién nacidos, animales de compañía o comercios es una cosa que sí que pasa cada día, hoy diseccionamos nombres medievales catalanes con más gancho que Filomena.

1. Sunifred

Arrancamos la lista con uno de los nombres masculinos más populares en nuestras tierras al final del primer milenio, aunque no sea de los más bonitos. Por mucho que varias condes de Urgell, de Conflent, de Besalú o de Cerdanya se llamaran así durante la edad media, estaremos de acuerdo que en la actualidad, en el siglo XXI, el nombre tiene demasiadas resonancias comerciales: serviría para una buena borrasca de nieve y frío, sí, pero incluso así seguiría siendo más propicio para el naming de una empresa de frigoríficos. Sea como sea, es desaconsejable utilizarlo para bautizar algún animal de compañía, excepto alguien tenga un pingüino en casa, y sobre todo, si alguna joven pareja está pensando en bautizar así a su hijo, tiene que saber que lo más probable es que el niño acabe maldiciendo toda la vida a sus padres por haberle puesto un nombre más propio de un helado de vainilla y chocolate.

2. Ermessenda

Si hemos decidido utilizar este nombre para ilustrar la fotografía del artículo es porque Ermessenda es un nombre con tanta elocuencia y altivez que, a buen seguro, si fuera una borrasca sería capaz de provocar a un pequeño apocalipsis climático que dejara el país más patas arriba que después de la Catalunya descrita en el Mecanoscrit del segon origen. Hablando de literatura, si este nombre nos permite una cosa es adivinar rápidamente los gustos culturales de la gente: dime si tu gata se llama Ermessenda y te diré cómo eres. Podría ser el título de una canción de Quimi Portet, pero aunque todavía no lo sea, la frase describe la existencia de decenas de gatas domésticas catalanas que viven en casas llenas de libros o con algún título universitario de Filología Catalana o Historia colgado en la pared. ¿Por qué en Cataluña hay más gatos que personas llamándose Ermessenda? Ni idea, pero es incomprensible, ya que este nombre tan ligado a la nobleza catalana medieval es famoso por personajes como Ermessenda d'Empúries, Ermessenda de Cardona o Ermessenda de Carcasona, la esposa de Ramon Borrell y mítica condesa consorte de Barcelona.

Trailer de la miniserie Ermessenda estrenada hace años a TV3, sobre la condesa Ermessenda de Carcasona.

3. Curial

Es imposible hablar de nombres medievales catalanes y no mencionar Curial, por mucho que sea un nombre que ha hecho más fortuna como naming de revistas literarias o librerías que de personas. ¿Algún día veremos un delantero centro del Barça formado en La Masia que se llame Curial? Ojalá, ya que este nombre popularmente famoso por ser el del protagonista de Curial e Güelfa denota todas las cualidades caballerescas del protagonista de una de las novelas medievales más importantes escritas en catalán: valentía, caballerosidad, astucia, fidelidad y sentido del honor, es decir, todo aquello que no tuvo el capitán del Barça cuando no salió a dar la cara ante la prensa después del famoso 2-8 contra el Bayern de Munich. ¿Podría ser un buen nombre de borrasca, Curial? Sí, sin duda, y también de perro esbelto y bonito que salva la vida a su dueño policía cuando este está a punto de morir en un tiroteo, pero si el personaje de la novela es uno de los más famosos de la literatura medieval europea es porque, igual que el Tirante de Tirant lo Blanc, se muestra como un personaje de carne y hueso, no sólo como un caballero irreal que fundamenta su personalidad únicamente con gestas épicas.

4. Cixilona

Podría ser el nombre de un producto industrial para enganchar placas de porexpán o también el nombre artístico de alguna vedette, pero Cixilona no es ningún artículo que se venda en ferreterías ni ningún artista italiana llegada a Barcelona para actuar en espectáculos al Paralelo: es el nombre de una de las hijas de Guifré el Pilós, ni más ni menos. Fónicamente extraño, es el mar de lógico que el nombre no haya triunfado nada en nuestros tiempos, a pesar de haberse transformado en Quíxol y figurar así en algunos documentos sobre la que fue abadesa del Monasterio de Santa Maria del Camí (La Garriga). Llegar el primer día de instituto y decir que te llamas Cixilona no sería una tarea sencilla para ninguna chica, pero en cambio el nombre podría servir perfectamente para bautizar una borrasca terrible de viento y de agua, de aquellas que transforman los días en un pequeño infierno en el que andar por la calle con paraguas es una especie de lucha entre el viento, un enemigo invisible pero cabrón, y tú.

5. Guerau

Nacer y ser bautizado como Guerau tiene una cosa buena y otra de mala. La buena es que, en el 99% de los casos, cuando digas tu nombre a alguien, por mucho que estés en un control de aduanas en el aeropuerto o en una entrevista de trabajo, todo el mundo creerá que está hablando con una especie de caballero artúrico del sXXI. La mala, sin embargo, es que si te llamas Guerau la presión social para ser permanentemente un dandy que lee poesía simbolista francesa, tiene primeras citas en coctelerías dónde suena jazz y asiste a manifestaciones donde se enfrenta a la policía vistiendo boina y abrigo largo de botodes es altísima. ¿Es Guerau un nombre precioso pero increíblemente determinista para cualquier niño catalán, pues? Sí, sin duda, ya que si te llamas Guerau y pretendes ser jugador federado de algún deporte que quillos, como el fútbol sala, por ejemplo, puede ser que sea la misma Federación Catalana de Fútbol quien te invalide la licencia deportiva argumentando que alguien como tú tendría que estar al Ateneu Barcelonès haciendo un curso de escritura creativa.

El poeta Jaume Bofill i Mates, más conocido popularmente con su seudónimo de Guerau de Liost. (Fototeca.cat)

6. Sibil·la

Según el Idescat, existen actualmente en Catalunya diez chicas nombradas Sibil·la, y curiosamente las diez han nacido entre el año 2010 y hoy. Los datos parecen mostrar una clarísima tendencia al alza, por lo tanto tenemos que imaginar que los padres de estas criaturas escogieron Sibil·la después de estar convencidos, como nosotros, de que los nombres medievales molan. En el caso de Sibila, sin embargo, no nos serviría para bautizar ninguna borrasca, sino precisamente para preverla: el nombre se remite a las sibilas, personajes mitológicos griegos que ejercían de pitonisas en el mundo antiguo, donde sus profecías transmitían los oráculos de Apolo. Salvando las distancias, pues, las sibilas hacían lo mismo que ahora hacen los presentadores del tiempo, cambiando sacerdotisas griegas por Tomàs Molina y los oráculos de Apolo por las imágenes del satélite Meteosat. Si el nombre ha hecho fortuna, sin embargo, es gracias a la interpretación que hizo la mitología cristiana, según la cual los oráculos sibilinos anunciaban la llegada de un rey que tenía que introducir el reino de Dios sobre toda la humanidad. De aquí nace el Cant de la Sibil·la que cada año, la nochebuena, se celebraba en las sedes de Palma y el Alguer y que hoy se celebra en la mayoría de iglesias de los Países Catalanes: un canto que es Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y conserva la melodía gregoriana más antigua de Europa.

7. Hug

Un monosílabo siempre es un nombre curioso porque va a contracorriente del mundo: mientras la mayoría de gente está acostumbrada a tener diminutivos que acortan su nombre, las personas con nombres monosilábicos ven cómo se les hace más largo el nombre incluso cuando la voluntad es expresar pequeñez. Que debamos gastar más saliva diciendo "Huguet" que Hug es uno de los fascinantes misterios de la lengua, pero eso no tendría que ser un handicap para considerar que Hug es un nombre medieval con bastante personalidad para convertirse en una tendencia generalizada, algún día, en las listas de los parvularios catalanes. Que el creador de los Simpsons decidiera bautizar con el nombre de Hugo al hermano siamés oculto de Bart Simpson no ha ayudado la fama del nombre, que en Catalunya, además, muchos relacionan también con un histórico delantero del Real Madrid, pero eso no ha impedido que en Catalunya haya actualmente unos doscientos jóvenes menores de veinte años que se llaman Hug. ¿Buen nombre para una borrasca? No, porque nunca le ganaría la partida al castellano Hugo, pero como nombre de chico tiene más virtudes que defectos. No todo el mundo, mirándolo bien, puede ir por la vida diciendo que su nombre hace referencia a un trovador y al pueblo donde nace el Llobregat.

Hug de Mataplana fue uno de los trovadores más famosos del condado de Besalú. (xtec.cat)

8. Riquilda

Cerramos la lista con este nombre extrañísimo, que a pesar de ser de origen germánico tiene una resonancia tan carioca que podría colar como el nombre de algún flamante fichaje brasileño del Barça femenino de fútbol. Hasta donde nosotros sabemos, sin embargo, Riquilda no es ninguna estrella futbolística del país de Ronaldinho, sino que es el nombre de la hija del conde Borell II, motivo por el cual se acabó convirtiendo en vizcondesa de Barcelona. Somos conscientes de que este dato no servirá para que los futuros padres catalanes bauticen a sus hijas con este nombre, pero que algún día la presidenta de la Generalitat se llame Riquilda no es impensable; tampoco nadie podía pensar hace años que un tribunal inhabilitaría a un Presidente por colgar una pancarta y así ha sucedido, por lo tanto nada es imposible. Además, a diferencia del resto de nombres hasta ahora mencionados, sin embargo, Riquilda tiene una virtud: de tan medieval que es, da el vuelco entero y se convierte en el más actual de todos. ¿A nadie le sorprende encontrarlo escrito en un sepulcro en la cripta de alguna catedral, verdad? Pues de la misma forma, funcionaría perfectamente como nombre de alguna cantante de trap con tantos followers en Instagram como días hace que el Condado de Barcelona se anexionó al de Besalú y Cerdanya para unirse, hacer frente común, conquistar Tortosa y Lleida y originar una nueva realidad territorial: Catalunya, la tierra que no tiene nombre de borrasca sin embargo, en cambio, parece vivir en una tormenta permanente.