Madrid, año 1876. Hace 150 años. La imprenta Miguel Ginesta, fundada a principios del siglo XIX por el barcelonés Miquel Ginesta Clarós y, en aquel momento, regentada por su hijo y sucesor Miguel Ginesta de Haro, editaba el primer volumen de Historia del derecho en Cataluña, Mallorca y Valencia. Código de las costumbres de Tortosa, obra del jurista e historiador valenciano Benvingut Oliver i Estellés —Catarroja (País Valencià), 1836 - Madrid, 1912—. Aquel primer volumen contenía la primera mención documental del nombre Països Catalans. En la página 20 dice: “lo mismo en los países catalanes que en el resto de Europa”. Y en la 22 dice: “la legislación de los países catalanes en el siglo XIII”.

Fotografía de Benvingut Oliver (1916). Fuente Biblioteca de Prensa Histórica. Ministerio de Cultura de España
Fotografía de Benvingut Oliver (1916) / Fuente: Biblioteca de Prensa Histórica (Ministerio de Cultura de España)

El profesor Oliver no era un lunático. Su trayectoria lo avala como un gran intelectual y un extraordinario profesional. Antes de documentar el nombre Països Catalans, se había doctorado en derecho (1858). Y había sido subsecretario de la Audiència de Barcelona (1858-1867); vocal de la Junta Directiva de l'Acadèmia Valenciana de Legislació i Jurisprudència (1862-1867); académico de la Reial Acadèmia de Bones Lletres de Barcelona (1864-1867); letrado de la Direcció General del Registre de la Propietat i del Notariat (1870-1874); subdirector general de los Registros y del Notariado (1874-1899), y académico de la Reial Acadèmia de la Història (1874-1912). Pero, ¿qué quería decir, exactamente, el profesor Oliver cuando hablaba de Països Catalans?

La primera idea de Països Catalans

La obra del profesor Oliver tenía el único objetivo de divulgar la existencia de una tradición jurídica común en Catalunya, Mallorca y València que se explicaba a partir de un origen y de una historia comunes.  Hasta aquí, y al margen de su incuestionable categoría académica, la obra de Oliver no pasa de ser un ensayo con un propósito divulgativo que no quiere ir más allá del mundo de la jurisprudencia. Pero, aun así, este ensayo nos revela que el autor tenía una idea de comunidad jurídica a partir de una comunidad histórica, lingüística y cultural formada a partir de una matriz: la Catalunya primigenia del siglo X y su posterior proyección expansiva del siglo XIII. Los Països Catalans jurídicos.

¿Quién tomó el relevo de Oliver y lo transportó hacia el campo cultural?

Los hechos posteriores revelan que el nombre Països Catalans no quedó recluido dentro de la obra de Oliver. Pasados, tan solo, dos años (1878) y en València cap i casal, los intelectuales valencianos Constantí Llombart, Teodor Llorente y Fèlix Pizcueta fundaban la asociación cultural Lo Rat Penat, con el objetivo de crear e impulsar un renacimiento cultural valenciano inspirado en el que ya se producía en Catalunya. Lo Rat Penat, a través de sus fundadores, sería el primer colectivo cultural que proclamaría la unidad de la lengua y propondría llamarla català-valencià. La consecuencia inmediata sería la reivindicación de una comunidad cultural común que Oliver ya había llamado Països Catalans.

Fotografía de Constantí Llombart (1878). Fuente Biblioteca Virtual Cervantes
Fotografía de Constantí Llombart (1878) / Fuente: Biblioteca Virtual Cervantes

¿Quién tomó el relevo de Lo Rat Penat y lo transportó al campo político?

La Renaixença catalana nunca formuló una idea de comunidad nacional catalana a partir de la reunión de los países de lengua y cultura catalanas. Víctor Balaguer, haciendo uso de una terminología anacrónica, había hablado de los països llemosins. Y Joan Maragall, de la Espanya Gran. No sería hasta 1906 —treinta años después de la publicación de la obra de Oliver— que Enric Prat de la Riba, en aquel momento uno de los líderes de la Lliga Regionalista y fundador y primer president del organismo preautonómico de la Mancomunitat de Catalunya (1914), proyectaría la creación política de los Països Catalans. Pero su prematura muerte (1917) y el desinterés de Puig i Cadafalch y de Cambó impedirían la continuación del proyecto.

Fotografía de Enric Prat de la Riba (1914). Fuente Institut d'Estudis Catalans
Fotografía de Enric Prat de la Riba (1914) / Fuente: Institut d'Estudis Catalans

¿Quién resucitó el nombre 'Països Catalans' después de décadas de olvido?

Después de la muerte de Prat de la Riba (1917), el catalanismo político evolucionó hacia proyectos centrados exclusivamente en el Principat. Tanto el regionalismo monárquico de la Lliga (Cambó, Ventosa i Calvell), como el republicanismo obrerista (Companys, Layret), como el independentismo interclasista (Macià), abandonaron totalmente el proyecto Països Catalans. No sería hasta la década de 1960 y en plena dictadura franquista que, otra vez, un gran intelectual valenciano, Joan Fuster, recuperaría el nombre y el proyecto Països Catalans y lo proyectaría al mundo cultural, político e, incluso, económico como una gran oportunidad para restaurar la plenitud perdida después de la devastadora ocupación borbónica de 1707-1715.

Mapa Països Catalans (circa 1975). Fuente Òmnium Cultural
Mapa de los Països Catalans (circa 1975) / Fuente: Òmnium Cultural

¿Por qué el nacionalismo español detesta el nombre 'Països Catalans'?

El nacionalismo español, formado a partir del ideario liberal del siglo XIX, detesta todo aquello que lo pone ante un espejo y le muestra sus vergüenzas. Que le muestra que es una identidad de fábrica borbónica y castellana impuesta a sangre y fuego y que, más allá de los países castellanos, no solo no genera consenso, sino que alimenta un fuerte sentimiento de rechazo, y que, por lo tanto, es un proyecto fracasado. Y muestra la grasienta ignorancia que habita en sus cenáculos. Sus predicadores, sobre todo en el País Valencià, ignoran que el nombre, la idea y el concepto Països Catalans nació tres veces (1876, 1878 y la década de 1960) en el corazón de la sociedad valenciana.