El Ibex ha abierto con un descenso del 0,3%, similar al del Eurostoxx, en un clima de desconfianza en el conjunto de los mercados globales. El mal dato de crecimiento americano, que se ha quedado en el 1,2% en el segundo semestre frente al 2,5% esperado, sigue dominando la situación.
El paro se redujo en España en 83.993 personas en julio, una buena noticia, pero no fue capaz de cambiar el signo inicial del mercado por la dificultad que persiste en formar gobierno.
El Nikkei ya envió al alba la primera señal de incomodidad al descender un 1,46% aun cuando hoy se ha aprobado un plan de estímulo de casi un cuarto de billón de euros, que podría incentivar el crecimiento un 1,3%. Pero la confianza del consumidor en Japón ha bajado a 41,3 puntos en julio, frente al 41,8 anterior.
El petróleo está recuperando su papel de indicador de la economía global. Tras sufrir un fuerte descenso ayer, el Brent ha subido a 42,23 dólares, es decir, vuelve a oscilar, pero en estos momentos a partir de la advertencia de Zangamg, ministro iraní del ramo, quien ha dicho que el mercado está sobresaturado. El crecimiento se percibe desequilibrado, según indicaron ayer los economistas de Markit, responsables de elaborar e interpretar los indicadores PMI de manufacturas y servicios en el mundo.
El euro ha subido a 1,1177 dólares mientras Commerzbank sufría un descenso en beneficios del 42% y Lufthansa del 55%. Mejor le ha ido a BMW, que ha ganado 2.800 millones de euros tras una fuerte subida.
En Wall Street, donde los futuros del S&P suben un 0,16%, hoy presentarán resultados empresas como Pfizer o Procter&Gamble, dos compañías más cercanas a los consumidores americanos, que son los que aguantan la economía. A la inversa, el mercado de Hong Kong tuvo que cerrar la sesión a causa de la violencia del tifón Nida. En ésas estamos.