En un día en el que la referencia principal es lo que haga y diga la Reserva Federal (Fed), los mercados -a los que no les gusta perder el tiempo- han estado centrados en la banca privada más que en los bancos centrales. Y aquí el Santander y el Deutsche Bank monopolizaron el protagonismo. El primero para bien, el segundo para lo contrario.

El banco cántabro-universal tuvo una caída de beneficios del 31,7%, pero sus ganancias ascendieron a 2.911 millones de euros, una superpasta. Y además dijo que no hará nuevos recortes de plantilla, es decir que ya ha alcanzado su suelo y está más cerca del punto de rentabilidad perseguido. Por el contrario, el banco alemán ha mostrado unas ganancias magras, 232 millones de euros, lo que le ha supuesto un descenso del 83% de los mismos. Hasta en Wall Street ha saltado la alarma.

Mientras, la banca italiana trata de beneficiarse de la calma veraniega y sobre todo de la benevolencia de la Comisión Europea, que podría mostrarse flexible respecto a una ayuda pública de su Gobierno, como han sugerido Mario Draghi y hoy su ministro de Economía Pier Carlo Padoan. A España, Bruselas le ha dado dos años más para cumplir con el déficit público, cosa que ha sublevado a la calamitosa UGT de hoy.

En el Ibex, los grandes valores como Telefónica o BBVA han seguido las pautas del Santander, pero la aseguradora Mapfre ha liderado las alzas tras incrementar su beneficio un 20,5% en la primera parte del año.

Por su parte, Wall Street ha cotizado al alza las acciones de Apple, cuyos ingresos han caído por problemas de venta de sus IPhones, con lo que demuestra que a veces aún no han alcanzando todos tus objetivos para tirar adelante. Eso sí, bajando precios para competir con los teléfonos chinos. A ver qué dice luego sobre esto la inflación y el crecimiento, porque la Reserva Federal los tipos no los va a tocar.