Ha girado el día a medida que pasaban las horas, y sin Wall Street -cerrado por festivo- el mercado europeo ha vivido una jornada introspectiva. El Ibex se ha salvado, bajo unos términos de neutralidad ante una esperada "lluvia fina" que predice Bankinter. No pintan bien ni la situación de la banca italiana ni las perspectivas de la presentación de beneficios empresariales que llegan en breve.
Lo mejor de la jornada ha sido el descubrimiento de un nuevo genio de Occidente llamado Pedro Sánchez, quien, tras conocer (quizá mejor oír) que el paro en España cae en junio hasta su nivel más bajo desde 2009, ha dicho que "no hay razones para el optimismo". Quizá en su caso sea verdad. Y ahí está el genio. en su carácter exclusivo.
Mientras, Bruselas reconocía contactos con Roma sobre un rescate de la banca italiana, cuya precariedad se ha hecho patente con una caída del Monte dei Paschi (el banco más viejo de Europa) superior al 8%.
Europa parece dispuesta a entrar sin ruido un lateral (descenso moderado con intervalos) mientras en Inglaterra el líder del Brexit. Nigel Farage, ha dicho que se va. En Londres, la única persona que se muestra serena es la Reina, a la espera de lo que diga mañana el gobernador del Banco de Inglaterra.
En el Ibex, IAG está teniendo problemas con Vueling, cuyo exprimer ejecutivo se marchó, gracias a su buen hacer, a presidir la fusión Iberia/ British Airways. A veces la lluvia fina puede trasformarse en lluvia cerrada y oscura. Sigamos atentos.