El Ibex ha cerrado casi como ha comenzado, lo que no ha significado falta de movimientos sino posición de espera ante lo que pueda venir. Estamos en unos momentos en que, como dirían los jugadores de mus, hay más sorpresas a la mayor que a la pequeña.

Europa empieza a responder a Erdogan a propósito del golpe de Estado y de las terribles purgas que está ocasionando, advirtiendo que la pena de muerte está prohibida en la UE.  Hay un recelo no explicitado acerca de la posibilidad de la emergencia de un nuevo Califato en Turquía que sustituya al ya en declive de Daesh. La bolsa turca caía más de un 5% por las dudas.

El BBVA, que tiene intereses en el país otomano, ha liderado una jornada turbulenta en el sector bancario a pesar de que la morosidad del 9,84% que soporta es la menor desde 2012.

En Wall Street, que ha abierto mixto, los beneficios trimestrales del Bank of America han caído un 19,4% como consecuencia de los bajos tipos de interés con que trabaja y de los mayores requerimientos de capital. No obstante, subía un 1% gracias a que ha superado las previsiones. Parecería que este sector al que la Administración desea ver adelgazar a los inversores les gusta cuidar.

El Bundesbank ha dado a su vez la campanada al mostrar su disposición a favor de la reestructuración de la deuda soberana en la zona euro en casos en que el exceso del daño no tenga otra cura. Esto es una revolución que va a dar que hablar.

En cualquier caso, el euro ha bajado a 1,1056 dólares, al igual que el petróleo Texas, cuya cotización ha retrocedido un 1,92% hasta 45,07 dólares. El oro sube 0,58%. Olfatea cambios sensibles.