Dado que los potenciales cambios en las políticas de EEUU tardarán tiempo en materializarse, el mercado borró de un plumazo las pérdidas iniciales, descontando el descenso de la incertidumbre a corto plazo. Una vez que pasada la volatilidad inicial, son contadas las variables que se hayan visto muy afectadas por la noticia. Ni siquiera la probabilidad de que la FED suba tipos se ha modificado y de hecho el dólar se ha fortalecido y su cambio contra el euro, está al mismo nivel que hace 10 días.
El precio del petróleo ha descontado el lado bueno de la noticia que es la menos preferencia de Trump por las renovables que sus predecesores, aunque probablemente esto signifique un aumento de la producción de EEUU. En el campo de la renta fija, el posible aumento del gasto público y por tanto de la inflación, ha subido la presión en los bonos y la rentabilidad del 10 años americano se mantenido por encima del 2%. En las bolsas, sólo las de Latam se han visto afectadas negativamente, por el temor a un mayor proteccionismo americano.
Por ello el Ibex fue de los pocos índices que cerró en negativo, ya que las empresas con mayores intereses en Brasil y México fueron las más afectadas (BBVA, TEF, IBE, Abertis y Gamesa). Hasta que se vea el alcance de las medidas de la nueva administración americana, los mercados deberían seguir descontando la evolución de los resultados de las empresas y estos por ahora son buenos, con una sorpresa positiva del 5,7% en el BPA del S&P500 y de casi el 7% en el Euro Stoxx.