El Ibex ha vivido hoy, al igual que el Eurostoxx, una jornada zen y de meditación tras los fastos del martes. Han concluido la sesión prácticamente como la han iniciado, al nivel cero de definición y apostando por el sosiego. En Wall Street, sin embargo, tanto el Dow Jones como el Standard & Poor's han seguido machacando récords.
Y no es que no haya habido motivos para girar en un sentido u otro.
La banca española, por ejemplo, ha sentido un gran alivio después de que el abogado del Tribunal de Justicia Europeo se pronunciara en contra de la retroactividad de las devoluciones por las cláusulas suelo en contratos hipotecarios. De ese modo, ha dado la razón al Tribunal Supremo español que decidió limitar en el tiempo los efectos de la nulidad cuando las declaró nulas y abusivas en la sentencia del 9 de mayo de 2013. Hubo una reacción positiva del sector bancario, que luego se moderó.
A ello quizá contribuyó la respuesta negativa de Pedro Sánchez a Mariano Rajoy, que incrementa la incertidumbre política, algo que a nivel internacional se agravó cuando Pekín ha prometido proteger su soberanía en el Mar de China meridional tras el informe adverso del Tribunal de la Haya la víspera.
A su vez, el Bundesbank ha dicho que habría que reevaluar el proyecto de fusión entre la Bolsa de Frankfurt y la Bolsa de Londres después del Brexit, lo que indica un alejamiento nada amistoso con la City. Hoy, precisamente, Alemania ha colocado bonos a 10 años a tipos negativos mientras la producción industrial europea en mayo caía un 1,2% y el IPC español retrocedía un 0,8% en junio.
Europa va atrasada en el ciclo económico respecto a EEUU y eso obliga a ponerse a dieta tras un festín por todo lo alto.