Tras dejar intocados los tipos de inetrés, Mario Draghi fue directo al centro de las preocupaciones de los inversores europeos, a saber: ¿Qué va a pasar con la banca, cuya baja rentabilidad compromete a las bolsas? ¿Los bancos deben pagar los efectos de unos tipos de interés negativos que dañan su margen financiero y les impide recuperar el equilibrio? El BCE os entiende, les vino a responder.

El Ibex y el resto de las bolsas subieron tras una mañana decaídos cuando el presidente del BCE dijo "y los precios de las acciones también tienen cierta importancia". Y aún se regocijaron más cuando escucharon que ante problemas de morosidad grave "también es posible que haya un respaldo público".

Ahí Draghi volvió a ser "super-Mario" cuando hace unos años dijo "haré todo lo que sea necesario". 

El resto fue de trámite comparado con estas tomas de posición que rozan lo no convencional, pero que al mismo tiempo los ahorradores e inversores entienden a la primera.  Soluciones específicas para casos como los que presenta ahora la banca italiana, que eviten la contaminación del sector.

Aparte, la balanza comercial española se comportó bien, con una subida de las exportaciones en mayo del 4,7%, corrigiendo el déficit un 43%. En Alemania, por su parte, la tasa de paro ha bajado a un 4,2% pese al Brexit y a los shocks recientes.

La nuevas medidas de flexibilización del BCE, más clásicas, hicieron que el euro descendiera a 1,0986 dólares, que se suma a la depreciación del yen. Ahora, las monedas empiezan a estar más relacionadas con las distintas fases del ciclo que viven las economías. Y eso en bolsa se ve positivamente.