El Ibex y el Eurostoxx siguen embalados, eso sí, dentro del orden que ha impuesto temporalmente el Brexit. Las bolsas europeas se han sumado -en la distancia- a los máximos históricos de Wall Street, donde el Dow Jones ha abierto con una subida del 0,4%.
En el Reino Unido, Therese May, actualmente ministra del Interior, será muy probablemente la nueva primera ministra británica después de que Cameron dimita el miércoles. La señora May ha dicho que su liderazgo será "fuerte". Esta nueva versión de Dama de Hierro tendrá que verse con una realidad basada en un divorcio no amistoso con Europa. Francia ha avisado que actuará contra el dumping fiscal que prepara Londres y Deutsche Boërse ha anunciado que reduce el umbral mínimo de aprobación para la fusión con la Bolsa de Londres. Esto es, la fusión se puede ir al garete. La Bolsa de Frankfurt ha subido más de un 2%.
En este ambiente, el euro se ha apreciado a 1,1047 dólares después que el presidente holandés del Eurogrupo, Jeroen Dijssselbloen, dijera que los problemas de la banca italiana no representan un riesgo sistémico, lo cual no evitó una cierta debilidad del sector bancario en la jornada, incluido dentro del Ibex. También dijo el holandés que España podría aceptar nuevos compromisos sobre la reducción del déficit público para limitar la multa, que Guindos ve reducida a cero.
El oro, mientras, ha subido un 0,20% porque la cautela acompaña a esta nueva fase. Así, el rendimiento del bono a 10 años holandés es ya negativo, lo que significa que la demanda de activos refugio sigue viva.
Hay menos ansiedad económica, pero la tensión financiera es alta.
El petróleo Texas ha subido un 0,20%, hasta 45,50 dólares, una vez que Kuwait se haya sumado a la estrategia de Arabia Saudí de empezar a privatizar parte de su industria petrolífera. Aquí, no nos movemos sólo nosotros. Se mueve todo el mundo. De ahí la precaución.